Reintroducción de Mono Caí, del Mono Carayá, de pecaríes en el Cuña Pirú y otras exitosas experiencias

Entrevista a Jorge Anfuso (reintroducción de animales silvestres, Guirá Oga / Isla Palacio). Parte 3.

Paranaense (P.). ¿Cómo y por qué eligieron a la Isla Palacio como lugar para la reintroducción de la fauna?

Jorge Anfuso (J.A.). Conocimos la Isla Palacio, con Silvia, en 1990. Se encontraba recientemente inundada, pero observamos en primer lugar el aislamiento que ella tenía con las costas vecinas, después de la permanente crecida y la formación de la represa, y al no tener habitantes humanos viviendo a varios kilómetros a la redonda, eran factores importantes para poder trabajar con fauna silvestre sin alteraciones. Fue sin duda motivo de inspiración para poder fundar en Iguazú un sitio diferente a los clásicos zoológicos existentes en la argentina en aquellos tiempos. Así nació, en 1997, Guirá Oga con Aves Argentinas y el Ministerio de Ecología.

Con Silvia teníamos muchísima experiencia en rehabilitación de rapaces y otras especies de fauna silvestre con técnicas de rehabilitación, que eran novedosas para la época y serían utilizadas para reintroducciones positivas.

Contar con un ambiente natural en pleno corazón de la selva Misionera era fundamental para poder desarrollar nuestro sistema de rehabilitación de fauna, especialmente aquellas en peligro y nos permitía soñar con la creación de un “campo de entrenamiento para rehabilitación de fauna silvestre con fines de reintroducción” y así, fue solicitada al Ministerio de Ecología poco tiempo después.

La isla fue declarada Monumento Natural en 1996 y años después, a través del boletín oficial, se aprobó nuestro trabajo en la isla.

Sin embargo, la isla era un coto de caza que los furtivos celosamente mantenían a través de campamentos improvisados. Mucho costó erradicar la zona junto a los gurdaparques del Ministerio de Ecología y la Policía Lacustre, de la diaria presencia de furtivismo.

Mientras tanto, hacíamos presencia, desplazando al furtivismo y conociendo toda la isla para determinar su estado de conservación después de la inundación, e inmediatamente comenzamos a desarrollar un relevamiento sistemático de fauna y flora que se extendió hasta nuestros días. Paralelamente comenzamos a rehabilitar allí, algunas rapaces selváticas con total éxito utilizando una técnica empleada en el entrenamiento de las aves rapaces “Reflejo condicionado”.

Ello nos motivó para comenzar a elaborar proyectos de reintroducción de especies en peligro.

P. ¿Es ahí donde comienza la reintroducción de fauna? ¿Cuál fue el primer animal reintroducido y cómo se realizó esa tarea?

J.A. El Margay fue el inicio y la primera autorización formal del Ministerio de Ecología para desarrollar una experiencia inédita. Un gato Margay o gato tigre, (Leopardus margay) fue decomisado por los guardaparques del MERNR y derivado a GuiráOga, cuando era un cachorro y así, lo fuimos criando en condiciones de aislamiento. Sin embargo, en un momento de su crianza comenzamos a entrenarlo con técnicas de cetrería, la misma que utilizábamos con las águilas y halcones. Era la primera vez en nuestro país, en utilizar esa técnica de entrenamiento en felinos. Lo cierto es que cuando cumplió un año y habiendo aprendido a cazar no en un recinto, sino en la misma naturaleza, le colocamos un collar transmisor diseñado por nosotros mismos y lo llevamos a la isla, dando inicio al “Proyecto Margay” en 2002. Allí lo liberamos y acompañamos permanentemente, colocamos dos cámaras de foto-trampeo en el interior de la isla. Durante todo el tiempo que estuvo, lo fuimos monitoreando constantemente y observamos un comportamiento natural de la especie, conociendo casi matemáticamente que presas consumía y que cantidad. Cuando lo atrapamos con una jaula-trampa después de 8 meses, nos sorprendió el tamaño adquirido, el desarrollo de sus músculos y el cambio de pelo, del tradicional suave y liso de cautiverio, al fuerte, duro y resistente de la naturaleza. Habiendo comprobado a través del monitoreo, que había desarrollado con éxito su actividad cinegética, se resolvió devolverlo a la vida libre sin el collar radiotransmisor, ya que había superado nuestras expectativas y garantizaba su supervivencia. Luego de estudios sanitarios solicitados por el MERNR fue llevado y liberado definitivamente en el Parque Provincial Urugua-í. Fue el primer proyecto realizado en la isla y el que marcaría el inicio de otros tantos exitosos realizados.

P. ¿Podrían compartir algunas de esas experiencias?

J.A. A partir de allí se sucedieron el “Proyecto Mono Caí”, (Sapajus nigritus) donde 12 monos considerados mascotas que fueron decomisados a través del tiempo, y una vez recuperados, fueron llevados, monitoreados y rehabilitados en la isla durante 4 años, para luego y una vez que estos cambiaron su conducta y comenzaron a dejar descendencia, se los liberó definitivamente en el continente.

Lo mismo sucedió con el “Proyecto Coatí” (Nasua nasua) en 2006, donde también animales mascotas, decomisados por guardaparques del MERNR o nacidos en cautiverio en nuestro centro, una vez recuperados en Guirá Oga, llevamos a la isla 25 ejemplares y a los 3 años de monitoreo constante donde certificamos un cambio total de conducta totalmente silvestre, la población estaba aumentando y hasta se encontraron varias fecas de yaguareté, con restos de los coatíes. Pudimos comprobar a través de las cámaras foto trampas, que había más de 60 ejemplares y tuvimos que desarrollar un proyecto para la erradicación casi total de los mismos y trasladarlos al continente, cuyo operativo se extendió casi por 6 meses.

En esos tiempos los proyectos se sucedían tanto aquellos como los recién mencionados, como otros tantos individuales, donde animales que ingresaban o nacían en Guirá Oga, tenían una oportunidad de ser derivados a la vida libre pero certificando su aptitud.

En 2013 sabíamos por la Red Yaguareté, que trabajaba en el centro de la Provincia de Misiones, que en el “Valle del Cuña Pirú desde hacia 35 años no había registros de pecaríes labiados y estaba declarado extinto. Como en Guirá Oga y en el Parque Ecológico el Puma dependiente del Ministerio de Ecología poseíamos 15 ejemplares de esa especie, decidimos presentar un proyecto de reintroducción en ese sitio, utilizando como paso intermedio la isla palacio. Se lo llamó “Proyecto Pecarí Labiado” (Tayassu pecari). Se seleccionaron 9 ejemplares que fueron profundamente analizados por técnicos veterinarios propios y del SENASA y fueron habilitados para ser llevados a la isla. Bajo la técnica de reflejo condicionado los animales estuvieron en la isla durante un año exacto, bajo monitoreo constante y de los 9 llevados originalmente, se transformaron en 16 ya que en ese período, fueron dejando descendencia. Así, con ese modelo de trabajo y esa técnica implementada, se derivaron en el 2015 al Parque Provincial Cerro 20, en pleno Valle del Cuña Pirú. A fines de 2019 se conocieron los primeros resultados exitosos de esa reintroducción ya que numerosas piaras se estaban desarrollando por todo el valle y así volvieron a frecuentar como antaño el valle del Cuña Pirú. Fue el más importante proyecto desarrollado en la isla, por tratarse de una especie que suele ser presa habitual del yaguareté y se demostró, que era posible con la técnica implementada y el monitoreo constante devolver a la vida libre y con éxito, una especie en peligro de extinción.

El otro fue el “Proyecto Carayá” (Alouatta caraya) en 2016. Donde se llevaron alrededor de 20 monos recuperados en Guirá Oga que siempre habían estado en cautividad siendo mascotas. Se desarrolló un ingenioso sistema de corral de más de una hectárea confeccionado con lonas de dos metros de altura muy bien dispuestas y se llevaron los animales que obviamente fueron monitoreados exhaustivamente durante los primeros 2 años. Pese a sufrir un ataque de yaguareté que predó 8 individuos y dos pumas que cazaron 4 ejemplares y el retiro de 2 monos que volvieron a Guirá Oga por no adaptarse, hacia mediados del 2025 la isla mantenía una población estable totalmente silvestre, de 17 ejemplares entre adultos, jóvenes y crías recién nacidas y la ciencia lo catalogó como “La Primera Reintroducción exitosa de Primates Alouatta caraya) en Argentina”.

Sin duda fueron los dos más importantes logros que se realizaron en la isla, pero también otros proyectos fueron relevantes como la reintroducción permanente en los últimos años de otra especie en peligro, lobitos de río (Lontra longicaudis), donde las crías nacidas en Guirá Oga eran llevadas a la isla y a través de la técnica de rehabilitación controlada, pudimos reintroducir varios ejemplares que hasta el fin de nuestro trabajo en la isla, continuaban siendo monitoreados.

Otros proyectos quedaron truncos como la vuelta del Guacamayo Rojo a Misiones, donde hacia mediados del 2025 estábamos por realizar la primera suelta experimental con altísimas probabilidades de éxito, de otra de las especies desaparecidas de la provincia. La crianza y desarrollo de un tapir decomisado, se vio frustrado en los últimos años por la presencia de cazadores furtivos dentro de la isla. Distintos mamíferos y aves recuperadas o nacidas en cautiverio en Guirá Oga eran llevadas a la isla para ser rehabilitadas y así más de 600 aves pudieron volver con éxito a su ambiente natural, porque fue sin duda el complemento necesario para llevar adelante programas de rehabilitación-reintroducción serio, con garantías de supervivencia de las distintas especies de animales silvestres.