MateLab (Mate y Laboratorio) nace de la curiosidad de dos emprendedores argentinos, Ariel Lerner y Nicolás Wolf, por llevar la yerba mate más allá de su consumo tradicional, generando experiencias y construyendo comunidad. Todo, con la nobleza de planta de la Selva Paranaense y en ese recorrido, el compromiso socio ambiental es central, donando parte de sus ingresos a un organización que promueve la soberanía alimentaria y la regeneración ambiental en Misiones.
Así crearon las bebidas Senderos y Senda, singulares, distintas a las ya conocidas en el mercado, no solo por sus sabores sino también porque generan encuentro y ponen en valor el trabajo rural, la historia, la cultura y la biodiversidad de esta tierra.


El equipo de MateLab se completa con Luciano Ongaro, en el área de finanzas; Paula Santoro, como project manager; y Camila Martinez Peck, quien trabaja tanto en el vínculo directo con los productores y en el desarrollo logístico y comercial de la compañía.
Dialogamos con Nicolás y con Ariel, quienes generosamente nos compartieron detalles de este emprendimiento que nació del hábito de disfrutar el mate, y que, aún incipiente, tiene proyección internacional:
¿Cómo surge la idea de utilizar a la yerba mate como ingrediente en las bebidas?
La idea surge bastante orgánicamente, desde algo muy cotidiano para nosotros que es tomar mate.
Siempre sentimos que la yerba mate tenía muchísimo potencial más allá de la forma tradicional de consumo del mate en sí, sobre todo por todo lo que representa culturalmente y por las propiedades que tiene como ingrediente.
En nuestro caso, empezamos a explorarla desde la curiosidad y desde el vínculo personal que tenemos con la yerba desde chicos.
Con el tiempo nos dimos cuenta de que había una oportunidad muy interesante en reinterpretarla y llevarla a otros formatos más contemporáneos, sin perder la esencia.
También hubo algo muy intuitivo en querer crear bebidas que conectaran con nuestra generación, con nuestros hábitos, nuestros espacios y nuestros códigos, pero usando un ingrediente tan propio como la yerba mate. Así empezó MateLab (Mate Laboratorio), como un espacio para experimentar con la yerba desde otro lugar.

¿Cuáles son las características de Senderos y Senda?
Senderos fue nuestra primera bebida y también el primer experimento de MateLab. Es una bebida a base de yerba mate, con un perfil más herbal, natural y refrescante. Buscamos algo fácil de tomar y que se sintiera distinto a las bebidas funcionales/energéticas ya conocidas.
Senda nace después, ya con un poco más de experiencia y entendiendo mejor hacia dónde queríamos llevar el proyecto. Mantiene a la yerba mate como protagonista, pero con otra identidad y otra búsqueda de sabor.
Cada producto tiene su personalidad, pero ambos comparten la idea de trabajar con ingredientes nobles, generar experiencias alrededor de la bebida y construir una marca muy conectada con la cultura, la música, el movimiento y los encuentros.
Más que solamente bebidas, nos interesa construir universos alrededor de cada producto.
¿Cuál es su mercado y perfil de consumidor?
Hoy nuestro mercado principal está en Argentina, especialmente en Buenos Aires, aunque también empezamos a movernos en otros lugares y tenemos una mirada bastante regional e internacional desde el inicio. De a poco vamos conectando distintos puntos del país como Rosario, Córdoba, Salta y Bariloche.
Las bebidas se venden principalmente por nuestro e-commerce.
A su vez de a poco nos vamos acoplando a bares, cafés, espacios gastronómicos y eventos.
Nos interesa mucho el canal on-premise porque creemos que la experiencia alrededor de la bebida también es importante.
En cuanto al público, naturalmente conectamos mucho con gente joven, quizás porque la marca nace desde un lugar muy vinculado a la música, la cultura, el deporte y la vida social.
Pero la realidad es que vemos interés de perfiles bastante diversos. Hay algo de la yerba mate y del tipo de bebida que hacemos que genera curiosidad en distintas generaciones.
También creemos que hoy existe una búsqueda que vas más allá y nos hace ver que podemos aportar alternativas distintas a las bebidas tradicionales, y ahí es donde sentimos que Matelab encuentra su lugar.
¿Qué proyección tienen? ¿Prevén alguna bebida más u otro producto con yerba mate?
La realidad es que sentimos que recién estamos empezando.
Hoy estamos muy enfocados en consolidar Senderos y Senda, seguir creciendo como marca y entender cada vez mejor cómo desarrollar productos alrededor de la yerba mate desde una mirada más contemporánea.
Sí creemos que hay muchísimo potencial para seguir explorando nuevos formatos, sabores y experiencias vinculadas a la yerba. Nos interesa investigar no solamente bebidas, sino también otros productos donde la yerba mate pueda ocupar un lugar distinto al tradicional, siempre tratando de mantener una identidad muy ligada a lo natural, lo cultural y lo sensorial.
También nos entusiasma mucho la idea de construir comunidad alrededor de Matelab. No pensamos solamente en términos de producto, sino también de encuentros, activaciones, música, deporte y experiencias donde la bebida sea una excusa para conectar personas.
En cuanto a proyección, obviamente soñamos con que Matelab pueda crecer a nivel regional e internacional, pero tratando de hacerlo de manera genuina y cuidando mucho la esencia del proyecto.
La materia prima de yerba mate, ¿qué origen tiene? ¿Es de Misiones?
Sí, la yerba mate que utilizamos tiene origen en Misiones, una provincia que para nosotros representa muchísimo dentro de la cultura yerbatera argentina.
Desde el comienzo entendimos que, si queríamos construir un proyecto serio alrededor de la yerba mate, era fundamental acercarnos al origen y conocer de primera mano cómo se cultiva, se procesa y quiénes están detrás de toda esa cadena.
Los primeros experimentos que hicimos en MateLab fueron con yerba mate Grapia Milenaria, una cooperativa de Misiones con la que conectamos a través de Alma Nativa. Ese vínculo fue muy importante porque nos permitió empezar a entender mucho más sobre el mundo yerbatero y acercarnos a productores reales desde un lugar humano y genuino. Con el tiempo fuimos conociendo distintos proyectos y personas que nos inspiraron muchísimo. Visitamos productores vinculados a Somos Red, una organización que impulsa modelos agroecológicos y regenerativos en Misiones.
A su vez, quienes forman parte de Somos Red también desarrollan la yerba Zapecá (que significa abrir los ojos en guaraní), un proyecto que busca cultivar yerba mate bajo la sombra de la selva misionera, en mayor equilibrio con el ecosistema natural.
Además, recorrimos proyectos como Anna Park, donde aprendimos mucho sobre producción orgánica, biodiversidad y energías renovables.
Hoy, más que trabajar exclusivamente con un solo productor o una sola marca, nos interesa construir relaciones y colaborar con distintas personas y organizaciones que compartan una mirada consciente sobre la tierra, la producción y la cultura de la yerba mate.

Creemos que parte del valor de MateLab está justamente en intentar construir algo nuevo y contemporáneo, pero respetando profundamente el origen de la yerba y a las personas que forman parte de ese ecosistema.
¿Qué lugar ocupa el compromiso socioambiental dentro de MateLab?
Para nosotros no es algo accesorio ni una tendencia, sino una parte central del proyecto.
Desde que empezamos con MateLab sentimos la necesidad de construir una marca que no solamente genere productos, sino que también pueda aportar, aunque sea de manera pequeña, a una forma más consciente de relacionarnos con el entorno.
Somos conscientes de que cualquier actividad productiva genera impacto y que todavía tenemos muchísimo por aprender y mejorar. Pero creemos que lo importante es asumir esa responsabilidad y tratar de tomar decisiones cada vez más alineadas con el cuidado de la tierra y de las personas que trabajan en ella.
El viaje a Misiones nos ayudó mucho a profundizar esa mirada. Poder recorrer yerbales, secaderos y conocer productores y organizaciones que trabajan desde modelos agroecológicos y regenerativos nos hizo entender aún más todo lo que existe detrás de la yerba mate.
Por eso decidimos donar el 1% de nuestros ingresos brutos a Somos Red Misiones, una organización que conecta comunidades, regeneración ambiental y soberanía alimentaria.
También intentamos transmitir esa sensibilidad desde la marca, entendiendo que la yerba mate no es solamente un ingrediente, sino parte de un ecosistema cultural, natural y humano mucho más grande.