El tornado en San Pedro afectó un corredor biológico clave para especies en peligro de extinción

El tornado que días atrás destruyó viviendas, arrasó chacras y se cobró la vida de una persona, dejó una profunda huella ambiental en el norte del departamento San Pedro, Misiones. Las imágenes satelitales difundidas por Pronóstico Litoral revelan que el fenómeno abrió un corredor de devastación de 20 kilómetros de largo y hasta 1,6 kilómetros de ancho en la Selva Atlántica, extendiéndose desde el paraje Cruce Caballero hasta disiparse cerca del límite con Brasil.

Ocurrido el pasado 11 de septiembre, el impacto del tornado trasciende las trágicas pérdidas humanas y materiales: afectó un corredor biológico clave entre el Parque Provincial Piñalito y la Reserva de la Biósfera Yabotí. Esta área alberga especies en crítico peligro de extinción a nivel mundial, entre las que destacan la Araucaria angustifolia, el águila harpía, el mono aullador rojo, el loro vinoso y el bailarín castaño.

La trascendencia estratégica de esta zona destruida está identificada en el Plan de Gestión de Yabotí. Este documento oficial del Gobierno de Misiones contempla la ampliación de la Reserva para integrar formalmente el sector afectado -incluidos los terrenos al norte hasta Forestal Belga, las cuencas desde la Ruta 14 y Colonia Paraíso, así como la conexión con los Parques Provinciales Piñalito y Caá Yarí, y las reservas Guaraní y Papel Misionero-.

La magnitud de la marca dejada por el tornado refleja no solo la violencia impredecible del fenómeno, sino también la vulnerabilidad de un ecosistema único cuya recuperación y preservación resultan vitales para la biodiversidad y el bienestar de la población local.