El desarrollo a escala humana como decisión política del pueblo misionero

Por Grupo Montecarlo Mesa por el No a las Represas.

Los sectores de decisión política, en general, no asocian la injusticia ecológica- de
destrucción, contaminación y exclusión- con la injusticia social. Porque no quieren ver,
ya sea por ingenuidad, por ignorantes de la realidad o ex profeso, que la lógica que
explota a las clases y somete a los pueblos a los intereses de unos pocos, es la misma
lógica que destruye y contamina la tierra, el aire, el agua y modifica en forma
irreversible el paisaje que identifica a un pueblo. Es la misma lógica del dinero que
saquea sus riquezas, trata de romper con los lazos solidarios de la gente y amenaza
seriamente a las generaciones futuras.

Hasta ahora el modelo de “desarrollo” vigente es la causa de la crisis ecológica, con un
concepto cuya lógica es el crecimiento ilimitado y lineal, obedeciendo a la otra lógica, a
la de la maximización de los beneficios, con la minimización de los costos y la
minimización del empleo del tiempo.

Ese “desarrollo” es monetarista de crecimiento lineal y cuantitativo, material e
ininterrumpido. Es un mero crecimiento. Este crecimiento ilimitado que significa el
modelo de desarrollo convencional produce, como dice Leonardo Boff (1996), “fuerzas
destructivas y la producción histórico-social de la enfermedad y la muerte de la tierra,
de las especies y de todo lo que la compone”.

El desarrollo como tal, es un proceso dinámico, con estados de evoluciones sucesivas,
potenciales de las virtudes humanas en sus diversas dimensiones, siempre ligado a lo
espiritual, a las interrelaciones globales del universo y la tierra con su inmensa
diversidad y colosal equilibrio dinámico.

Manfred Max Neef nos dice que “el desarrollo a escala humana se sustenta en la
satisfaccion de las necesidades humanas fundamentales, con la cultura de la
autogestion y con articulaciones orgánicas de lo personal con la naturaleza, con la
sociedad y el estado”. Considera sólo, aquella tecnología que sirve a la gente y al
ecosistema donde ella esta. Este desarrollo de evolución continua, con cambios
profundos y dinámicos, exige un nuevo modo de interpretar la realidad. Así, el apoyo
político (no partidario) del Estado debe ser incondicional.

El desarrollo a escala humana solo es posible con la participación de la gente, con un
real protagonismo. Esto apunta a una profundización democrática, le da un rol creativo
a las soluciones porque emanan de abajo hacia arriba. Esto hace que el desarrollo a
escala humana sea coherente con las aspiraciones reales de la gente y la sociedad toda.
En este ejercicio participativo, en una decisión políticamente soberana de defender los
recursos estratégicos de la provincia, el 88,63% del pueblo misionero dijo No a la
construcción de represas cualquiera sea su emplazamiento sobre el rio Paraná, en un
histórico y ejemplar plebiscito vinculante en abril de 1996.

Actualmente, a 30 años del histórico plebiscito, siguen surgiendo voces, agitando la
construcción de una represa.

El poder político en democracia solo tiene que hacer respetar la decisión popular y
poner todos los mecanismos del Estado para que así sea y se cumpla dicha voluntad
popular. Esto no es una decisión de un funcionario de turno. Aquí hay una Política de
Estado ejercida soberanamente por el pueblo misionero y que hay que plasmar a
través de una Ley Antirepresas por los Rios Libres para Pueblos Libres, que ya tienen en
sus manos los diputados provinciales. No es circunstancial.

La vida digna de un pueblo no es circunstancial. El pueblo misionero a elegido el
Desarrollo a Escala Humana. La presencia y la acción del Poder Legislativo, no debe ser
circunstancial, debe ser políticamente soberana y con ello, cumplir una función
socioambiental. Las Políticas de Estado donde existe claramente la voluntad popular
debe ser prioritaria en su accionar parlamentario.

NO A LAS REPRESAS QUE AFECTEN EL TERRITORIO MISIONERO

¡¡¡LEY POR LA LIBERTAD DE LOS RIOS YA!!!