Organizaciones y religiones de Argentina y Brasil, en defensa de los ríos de la región

Unos 300 argentinos y brasileños participaron del 9° Encuentro Ecuménico Binacional “Ríos Libres para la Vida”, el 14 de marzo, Día Internacional de Acción por los Ríos, a orillas del río Uruguay, en la Barra de Santo Cristo, en Alecrim, municipio de Brasil ubicado frente a la localidad de 25 de Mayo, en Misiones, Argentina.

El evento reunió a vecinos e integrantes de diversas organizaciones ambientales, sociales y sindicales, como la Fundación Hora de Obrar, la Central de Trabajadores Argentinos, la Mesa Provincial por el No a las Represas, la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Iglesia Evangélica Luterana Unida, Igreja Evangélica de Confissao Luterana no Brasil y la Iglesia Católica, en un llamado conjunto a la defensa de los ríos y la preservación de la Creación, de la naturaleza.

Esta celebración se enmarca en las manifestaciones que se vienen dando de un lado y del otro de la frontera internacional argentina – brasileña y paraguaya, contra la construcción de las represas Garabí y Panambí sobre el río Uruguay y cualquier otro emprendimiento en los ríos de la región, por sus implicancias sociales y ambientales, entendiendo que el agua, un derecho humano universal, es un bien común que está siendo escaso en el estado apto para consumo, y además los cursos de agua constituyen una herramienta económica y cultural para los pobladores.

“Sobre nuestros ríos Uruguay y Paraná están proyectadas y construidas más de 50 represas, y si a eso le sumamos ahora el dragado que impulsa el Gobierno de la Nación en el río Paraná, estamos antes un escenario verdaderamente preocupante porque, sabemos, el mercado avanza sin pausa y no contempla el la preservación de los bienes naturales”, señaló Rulo Bregagnolo, del Grupo Ecologista Cuña Pirú, el Frente Ciudadano Ambiental Kaapuera y de la Mesa Provincial No a las Represas. “El proyectado dragado del río Paraná es una muestra cabal del irracional avance del mercado: mientras en China, potencia mundial, las embarcaciones se adaptan a los cursos de agua, acá prevén adaptar el río a las embarcaciones con una propuesta de dragar a más de 40 pies de profundidad, algo que no existe en otro lugar, alternado todo el ecosistema hídrico, dañando la fauna íctica y modificando el escurrimiento del río”, agregó.

El Movimiento Ecuménico celebrado en Santo Cristo y la participación de los vecinos, agregó Bregagnolo, “son fundamentales en estos tiempos, y celebro especialmente la unión de las religiones para defender los ríos, la vida, ponen en práctica el legado bíblico de cumplir cuidar los bienes naturales y siguiendo el Laudato Si del Papa Francisco”.