A 26 años del Corredor Verde, la situación del monte y la biodiversidad es crítica

Hace 26 años, en agosto de 1999, en la Provincia de Misiones se sancionaba la Ley 3136/99 de “Corredor Verde” para resguardar la biodiversidad, el agua, el suelo y todos los servicios ecosistémicos del Bosque Atlántico / Selva Paranaense.  Se trata del mayor corredor biológico creado en la Argentina, con más de 1.100.000 hectáreas, y su principal riqueza radicaba en la unión del monte en toda esa extensión, un objetivo que lamentablemente no se cumplió y cuyas consecuencias se evidencian en todo el territorio.

Tal como lo recuerda el naturalista Claudio Bertonatti en sus redes, de donde tomamos textos y la imagen que acompaña esta nota, la propuesta del Corredor Verde fue concebida por el naturalista Juan Carlos Chebez, impulsada por el entonces ministro de Ecología de la Provincia, Luis A. Rey, y apoyada por Javier Corcuera, que dirigía la Fundación Vida Silvestre Argentina.

“Fue un logro colectivo de personas de bien. Por eso, la ley fue votada por unanimidad”, destaca Bertonatti.

El Corredor Verde de Misiones, escribió Corcuera en la publicación de Facebook, “cambió para siempre la percepción sobre la selva misionera. Fue un gran logro de Luis Rey, de la Fundación Vida Silvestre Argentina, de WWF (no olvidemos que James Leape, por aquel entonces Vicepresidente de WWF, vino a Posadas y habló ante los representantes misioneros, mostrando el interés mundial por una selva misionera mejor manejada y protegida). Con él y con el trabajo inteligente de Meg Symington los argentinos logramos posicionar a Misiones como guardiana de una biodiversidad única, especial, que se ha perdido en gran parte del resto de su distribución original. Que siga así siempre!”

En la foto, describe Bertonatti, se ve a Javier Corcuera de pie (a la izquierda), a su lado Luis Rey, Juan Carlos Chebez, y a la derecha el diputado Hernán Damiani. “Detrás de Juan Carlos, se la ve a Damiana Lomé, por entonces funcionaria de la Fundación Vida Silvestre también”, agrega.

Situación crítica

No obstante la vigencia de la Ley Corredor Verde, la situación actual requiere la urgente implementación de medidas que fomenten la recuperación del monte. Referentes de la Red Trinacional de Restauración del Bosque Atlántico, creada en 2019 para evitar la pérdida de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos del bioma que se extiende en los tres países, advirtieron, en una reciente entrevista, que la situación es crítica por la alta fragmentación ecológica, precisamente lo que se intentó evitar con el corredor biológico. Recuperarlo y conservarlo es posible si se implementa una nueva economía, orientada la recuperación del monte como herramienta para el desarrollo y crecimiento socio económico. De lo contrario, se profundizará la crisis hídrica, con repercusiones en el abastecimiento humano, productivo y energético; la pérdida de suelo y el aumento de enfermedades vinculadas a la degradación ambiental.

En Misiones, “la deforestación es fluctuante, pero se mantiene constante a lo largo del tiempo”, observó Claudia Amicone, especialista en restauración y comunidad de Fundación Vida Silvestre Argentina. “Entre 2007 y 2023 se perdieron 69.601 hectáreas de bosques nativos en la provincia. De particular relevancia es que 22.357 hectáreas se perdieron en zonas de mediano (amarillas) y alto (rojas) valor de conservación del Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos”, detalló.

Las causas incluyen “aprovechamiento forestal intensivo, fragmentación por el avance progresivo de la frontera agrícola, la expansión de las actividades ganaderas, el establecimiento de plantaciones forestales comerciales y la caza furtiva, factor que contribuye significativamente a la pérdida de biodiversidad”.

Amicone recordó que la degradación “compromete el mantenimiento de los servicios ecosistémicos que proporciona el ecosistema”. En ese marco, consideró que “se vuelve urgente y estratégico el diseño de un marco normativo provincial que consolide y coordine esfuerzos (ya en marcha) bajo un Plan de Restauración del Bosque Atlántico”; evaluó como necesario que “este plan provincial promueva la participación activa de los gobiernos locales, fomentando que cada municipio se apropie de los objetivos de restauración y los implemente según las particularidades de su territorio, con apoyo técnico, financiamiento descentralizado y mecanismos de gobernanza participativa”; y consideró “imprescindible articular el diálogo y la cooperación entre las áreas gubernamentales vinculadas al ambiente y a la producción”, haciendo realidad una “conservación productiva —es decir, prácticas económicas sostenibles que contribuyan a preservar y restaurar el bosque—“, una “sinergia entre conservación y desarrollo”.