¿Cómo se puede dimensionar el daño de la caza furtiva a la biodiversidad?

Entrevista a Jorge Anfuso (reintroducción de animales silvestres, Guirá Oga / Isla Palacio). Parte 4.

Jorge Anfuso (J.A.). Altísimo y muy grave!!!!!, a juzgar porque hasta hace apenas 40 años las distintas poblaciones de especies de fauna silvestre se encontraban en mejor estado de conservación.

Recuerdo que por los años 80/90 el biólogo Peter Crawshaw, de Brasil, y Silvana Montanelli, de Parques Nacionales de Argentina, bajo el “Proyecto Carnívoros de Iguazú”, realizaron relevamientos sobre la población de yaguaretés en ambos parques nacionales y alrededores. Por ende y a través de las cámaras foto trampas, también pudieron comprobar una biodiversidad aún abundante. De los 12 yaguaretés monitoreados por radio telemetría en 4 años, 8 fueron muertos por el furtivismo.

En las costas del continente y en los alrededores de la Isla Palacio, estamos en condiciones de adelantar que un relevamiento con cámaras foto-trampas, realizado por nosotros mismos entre 2006 al 2023, desapareció más del 80%, de fauna silvestre, agravado entre el 2020 y 2024.

Esta importante merma se debe sin duda a la presencia del furtivismo.

En este mismo lapso, también fue nula la presencia en las cámaras foto-trampas de yaguaretés, pumas, tapires y pecaríes labiados que hasta el 2016 era habitual lograr algún registro, lo que demuestra el alto impacto que significa la caza furtiva y agregamos un dato más a tener en cuenta, como es la presencia de perros cazadores aislados que escapados o perdidos se asilvestran y diezman e intranquilizan a la fauna silvestre, como lo han demostrado la aparición de estos, en las cámaras foto-trampas a través del tiempo.

Si sumamos los atropellamientos en las rutas de la región, nos encontramos frente a una problemática que en breve será mucho más grave si no frenamos todas estas actividades

Los animales predadores, no dispondrán de presas para sobrevivir lo que se agravará con la presencia de los grandes felinos en las chacras o viviendas aledañas al monte, procurando presas que nosotros mantenemos como mascotas, o animales de corral. Si bien desde siempre, hubo casos de Yaguaretés merodeando viviendas y chacras en zonas urbanas, en los últimos tiempos se está agravando.

Los programas para la protección del yaguareté se llevan a cabo con cierta efectividad y compromiso de cada uno de nosotros y ocupa el tema central de divulgación masiva. Sin embargo, a veces se toman decisiones equivocadas por falta de consenso de las entidades involucradas y en vez de resolver el problema, se agrava hasta con la pérdida del animal.

En síntesis, si no frenamos la caza furtiva, los atropellamientos y no contemplamos proyectos de reintroducción serios para mantener la biodiversidad, apta para la supervivencia de los grandes felinos y otros carnívoros, el futuro de estos sería incierto.