Entrevista a Jorge Anfuso (reintroducción de animales silvestres, Guirá Oga / Isla Palacio). Parte 2.
Paranaense. (P.). Nos podría explicar cómo es el proceso de rehabilitación y reintroducción de un animal silvestre y qué función tenían Güirá Oga y la Isla Palacio en ese marco? ¿rehabilitación y reintroducción son cosas distintas?, ¿Cuál es el protocolo que debe seguirse para garantizar la reintroducción de un animal?
Jorge Anfuso (J.A.). Devolver un animal a la vida silvestre no es una sencilla tarea y requiere llevar adelante ciertos aspectos que normalmente no son tenidos en cuenta. Lamentablemente por los general no se respetan protocolos ya establecidos y ni siquiera distintos aspectos biológicos de cada especie entre otras tantas deficiencias, que inevitablemente culminan con la muerte de cada animal liberado. Existen diferentes formas de liberación, una denominada “dura” y la otra “blanda”. La primera termina generalmente con la pérdida del animal en el 99 % de los casos. La segunda en cambio, brinda la posibilidad al animal silvestre de una reintroducción positiva en un 70% de los casos.
Cuando con Silvia creamos Guirá Oga, debíamos asegurarnos de que si invertiríamos mucho trabajo y altos costos en la recuperación de cada animal, debíamos inclinarnos por las reintroducciones blandas, ya que ello nos aseguraba que se garantizaba devolverlos nuevamente a la vida libre con éxito. Nadie imagina el gasto que cada animal. dependiendo de su estado, genera en un centro de rescate. Veterinarios especializados deben estar acompañados de insumos y elementos de altísimos costos, después, serán acompañados por personal capacitado en las distintas etapas de su recuperación primero, para luego derivarlo a la fase de rehabilitación para reintroducción. Hasta allí se lleva a cabo una tarea excepcional, que se materializa con la liberación una vez determinada por su monitoreo, que el animal sobrevivirá sin inconvenientes en la vida libre.
Existen ciertas diferencias en los animales que se reciben en los centros de rescate. Pueden ser mascotas entregadas voluntariamente o decomisadas, heridos por caza furtiva, atropellados en las rutas, víctimas de tráfico de fauna, nacidas en cautiverio en el centro. Los animales silvestres que fueron tratados como mascotas, generalmente no es aconsejable su liberación, a no ser que se involucren en procesos a largo plazo y se cuente con un ambiente para realizar esa experiencia. Pero si el animal nació en el centro o fue ingresado de juvenil y terminó criándose dentro del lugar, necesitará SI o SI ser rehabilitado con las técnicas descriptas, para garantizar su reinserción a la vida libre debiendo ser monitoreado inicialmente.
Los animales que recibimos heridos por caza furtiva o víctimas de atropellamiento, no requieren mayor inconveniente debido a que están viviendo en la vida libre y no deben pasar por periodos de rehabilitación siempre y cuando la recuperación del animal sea de muy corto tiempo en el centro ya que como dijimos, están en la vida libre y no es necesario rehabilitarlos.


P. ¿Qué es una liberación dura?
J.A. Es tomar un animal que ha llegado o se ha criado en el centro de rescate y que nunca ha vivido en la vida libre, después de alcanzar el tamaño de adulto, es liberado sin ningún tipo de protocolos.
Generalmente muchas personas creen que los animales tienen instinto y ello será la causa de su reinserción a la vida libre. Hay que recordarles a aquellos que piensan así, que una jaula no significa rehabilitación y mucho peor si son animales predadores o sea cazadores, que deben desarrollar con sus padres las técnicas de caza, para poder sobrevivir solos en la vida libre. Estos animales en la naturaleza sobreviven a través de sus padres es su fase inicial, en un 70% de los casos, o sea que aquellos que no terminan de aprender a cazar sucumben. Por ello no se aconseja este tipo de liberaciones duras bajo ninguna circunstancia. Sin embargo, los centros habitualmente la utilizan cuando comienzan a tener todos los recintos repletos de animales y encuentran la forma de “limpiar” el centro sin tener en cuenta que están condenando a muerte a aquellos animales que han rescatado, tratado, mantenido durante meses e invertido tanto tiempo. Por supuesto que no se aconseja esta metodología y nunca Guirá Oga ha tomado esta forma de liberación como norma y ello ha galardonado nuestro trabajo por años.
P. ¿Y cómo se concretaba la liberación blanda cuando estaban en Guirá Oga?
J.A. Este tipo de liberación se utiliza principalmente cuando el animal jamás estuvo en la vida libre, ya que carece de toda posibilidad de sobrevivencia. Guirá Oga dispone de recintos para aves y mamíferos, considerándose recintos de recuperación pero no de rehabilitación para reintroducción, ya que este paso era exclusivo para desarrollarlo en la Isla Palacio.
Se planeaba la estrategia de reintroducción de acuerdo a la especie a tratar y luego, acompañados por personal que supervisaba cada uno de los diferentes manejos, de acuerdo al avance de los mismos, se garantizaba su supervivencia. El acompañamiento y monitoreo eran permanentes para determinar los avances de la rehabilitación y con la ayuda de cámaras foto-trampas, radiotelemetría y observaciones visuales, se podía establecer su conducta. Si estos animales lograban avances significativos, continuaban con su manejo habitual, por el contrario y si no se adaptaba y mostraba conductas impropias de la especie con pocas o nulas posibilidades de rehabilitarse, eran inmediatamente retiradas del proceso y retornaba a Guirá Oga, para ser destinada al área abierta al público o para cría en cautividad y así se preservaba la vida del animal.
El monitoreo es la base fundamental para lograr el éxito de toda reintroducción.
P. ¿No podría detallar paso a paso ese trabajo que hacían cuando llegaba un animal a Guirá Oga?
J.A. Guirá Oga tras casi 30 años de trabajo desarrolló la tarea de manera ejemplar, respetando al pie de la letra los protocolos internacionales y éticos para cada especie a tratar, con el objetivo de liberar si es posible, a los animales ingresados.
Cuando se recibe un animal debe ser internado en la cuarentena, paso obligatorio si queremos garantizar la higiene en los animales residentes. Se identifica la especie, su status de conservación, estado de salud, origen y otros aspectos físicos. La recuperación de cada uno de ellos puede ser desde muy compleja con intervenciones quirúrgicas y tratamientos prolongados, o simplemente su revisión corporal acompañada en el 100% de los casos de análisis previos. Después y decidiendo que ese animal va a ser destinado a reintroducción, ya que su estado de salud es óptimo, se determina el protocolo de rehabilitación correspondiente o la liberación rápida, en un caso de atropellamiento por ejemplo.
En la mayoría de los casos, la rehabilitación es necesaria tanto para un animal que vaya a quedar en forma permanente en el centro y obviamente más, si estará involucrada en proyectos de reintroducción.
La UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) lo recomienda si es que se pretende llevar adelante una exitosa reintroducción que garantice la supervivencia del mismo.
Sin embargo, numerosos factores siempre hemos tenido en cuenta, ya que no se puede tomar un animal porque si y liberarlo a la vida libre. Debemos determinar primero de que especie se trata y a que ambiente pertenece.
El otro aspecto sumamente importante es conocer su salud, ya que tampoco se puede liberar un animal sin determinar su estado físico, si no posee enfermedades u otras causas, que puedan desencadenar epidemias con la gravedad que ello implica.
Por ello, el ingreso de un animal a la vida libre, debe ser estudiado a fondo y respetando a rajatabla, ya que si vamos a reintroducir un animal a la vida libre, debemos garantizar también que no será un problema futuro para el resto de la fauna que vive en el ambiente natural.



P. Claramente, no aprueba las liberaciones masivas.
J.A. No aprobamos esas liberaciones masivas de fauna donde por lo general se acompaña la publicación con la frase “fueron tratadas por el personal veterinario y luego de ser rehabilitadas se resolvió liberarlas a su ambiente natural”.
La gente aplaude la iniciativa porque se trata de una acción de alta nobleza, pero que en realidad se trata en el 99% de los casos, en una condena a muerte. Es una tarea muy seria con un alto compromiso que debe ser tomado en cuenta y los Gobiernos no deberían autorizar esta práctica y supervisar que método de rehabilitación se utilizó y si realmente hay un porcentaje de garantías suficientes para no condenar a la muerte a la mayoría de los animales que se rescatan por la mala praxis, de los centro de rescate y sitios zoologicos, que solo buscan la divulgación rápida acompañada. como dijimos antes, de la foto que acompaña la acción pero que. aquellos que conocemos en profundidad lo complejo que resulta rehabilitar un animal silvestre, se convierte en un batalla titánica para reemplazar la enseñanza de padres a hijos en la naturaleza y que es todo un desafío para la continuidad de la vida.
P. Es decir, devolver un animal silvestre a su ambiente natural no es una tarea simple. Requiere tiempo, atención de profesionales y seguimiento. Para que entienda una persona que no conoce sobre este tema, ¿qué pasa si uno toma un animal decomisado por las fuerzas de seguridad y lo devuelve a los pocos días al ambiente, sin esos pasos que detalla?
J. A. Te respondo rápidamente esta pregunta porque ya me extendí en la anterior. Simplemente el animal silvestre decomisado SE MUERE. Es condena a muerte con seguridad; de 100 ejemplares, quizás uno sobreviva.
Cuando uno tiene tantos años de experiencia en contacto estrecho con la fauna silvestre, viviendo en el mismo ambiente al que pertenecen y conoce como nadie su biología, sabe perfectamente el corto destino que le espera a cada animal “rehabilitado” y liberado de esa forma.
Hay que poner un freno a este tipo de liberaciones y los encargados de hacerlo son las autoridades que tienen a su cargo el manejo de la fauna silvestre y son quiénes debe garantizar que la fauna que retorne a su ambiente en las mejores condiciones de sobrevivencia y no sumarse a la iniciativa de liberación descontrolada que generalmente se llevan a cabo.
P. Ustedes utilizan una técnica ancestral, reconocida mundialmente, para rehabilitar fauna silvestre: la Cetrería. ¿Podría compartirnos esta experiencia?
J. A. La Cetrería se utiliza para el entrenamiento de las aves rapaces. Es básicamente un arte que supera los 12.000 años de antigüedad, declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad. Es la herramienta fundamental para el entrenamiento de águilas y halcones, que los mantiene independientes y no domesticados.
Aprendí esta técnica cuando tenía 12 o 13 años y estaba apasionado con el vuelo de los halcones peregrinos y así pude finalmente incursionar en la Cetrería, que fuimos perfeccionando cuando conocí a Silvia, hace ya 50 años, Luego nos casamos y juntos incursionamos en este arte y tras conocer a un amigo montamos en nuestra casa en Matheu, partido de Escobar, la Primera Estación de Cría de Halcones Peregrinos que luego utilizamos para el desarrollo del “Control Ecológico de Aeropuertos por más de 25 años.
Paralelamente comenzamos a utilizar esta técnica, que no es más ni menos que la utilización de un “reflejo condicionado” y así por vivir en el campo, podíamos rehabilitar animales silvestres que por razones de mascotismo o heridos, los vecinos nos los entregaban. Se trata de fijar en un individuo un acto que pretendemos que haga y transformarlo con el tiempo en un reflejo. Por ejemplo, te doy de comer a la misma hora todos los días y previamente hago sonar un silbato u otro mecanismo. Los animales aprenden rapidísimo.
Paralelamente fuimos observando como los halcones peregrinos adultos enseñan a sus crías a cazar. Esto es habitual en todos los animales cazadores o predadores, ya que si bien están acompañados de instinto natural, hay que desarrollárselo y eso los padres lo hacen muy bien.


Muchas veces discuto con personas que piensan que solo por instinto se puede liberar a un animal silvestre que nunca tuvo contacto con la naturaleza. Ellos piensan que por estar el individuo dentro de una importante jaula puede “muscularse” es decir tener fuerza en sus alas para determinadas maniobras necesarias para poder cazar o también darle ratones o presas para que ellos cacen dentro de la jaula. Inexacto total. Si hablamos de rapaces no es posible que siendo entrenado de esa forma aprenda o se muscule y cuando se libere seguramente morirá por su incapacidad de poder cazar ya que no están sus músculos preparados y no tiene desarrollada sus técnicas de caza, que solos se pueden lograr enseñándoselas o acompañándolos. Esto es casi exclusivo para rapaces y felinos, pero también con ciertas variaciones se pueden aplicar a toda la fauna silvestre.
P. ¿Un ejemplo del uso de esta técnica?
J.A. Voy a darles un ejemplo de como en la Isla Palacio entrenamos con esta técnica a un tapir (Tapirus terrestris) El Dr. Veterinario Miguel Rinas del Ministerio de Ecología, crió un tapir hasta casi llegar al tamaño de adulto. Presentamos un proyecto para intentar terminar de criarlo en la isla y así volverlo a la vida libre en un ambiente controlado. Como se trataba de una hembra y a la isla llegaban los tapires adultos, podía darse la posibilidad de que sea visitada y hasta dejar descendencia cosa muy posible y esa descendencia podría autoreinsertarse en la naturaleza. Utilizamos para esta experiencia un corral de una hectárea que habíamos usado para el Proyecto Pecarí y así en enero del 2020 la llevamos a la isla. Dentro del corral, disponía de vegetación apta para su consumo diario, pero una vez al día y a las 17.00 Hs. hacíamos sonar una campana que estaba en la puerta del recinto y así la llamábamos un par de veces. No tardaba más de un minuto en aparecer desde el fondo del recinto y en su batea le ofrecíamos una ración comprendida en alimento balanceado, ya que en cautiverio era lo que había consumido en su corta vida, acompañada de frutas varias. En menos de un mes, estaba totalmente compenetrada en el horario de su comida. Un ves fijado ese reflejo condicionado, le abrimos la puerta del recinto y sin obligarla a salir, durante el día se la dejábamos abierta. Demoró dos días hasta darse cuenta que podía salir y así comenzó la segunda etapa del proyecto. En algún momento del día salía y le hacíamos sonar la campana a las 17.00 hs como siempre y retornaba al instante y encontraba en la batea su ración habitual.
El tiempo pasó y ya la pequeña tapir se transformó en un animal adulto que salía por las mañanas, recorría todo el perímetro de la isla, se bañaba en los bordes y a las 17.00 hs retornaba, y hasta ella misma hacia sonar la campana y así durante la noche quedaba encerrada para evitar que los furtivos pudieran cazarla. A la mañana la misma rutina y así pasaban los días hasta que comenzaron a aparecer tapires macho a cortejarla. Comenzó a ausentarse cada vez por más tiempo y hasta dejó de venir a comer. Habían pasado casi 4 años desde que llegó y ya se estaba comportando como un tapir adulto. Nuestro personal salía a rastrearla pero se mostraba esquiva y solo podíamos detectarla por sus huellas. Aparecía de vez en cuando y volvía a desaparecer varios días. Notamos que ya los tapires no llegaban a la isla y de pronto las alarmas se encendieron y pusieron punto final a la rehabilitación de nuestro tapir.
Después de 23 años de ausencia de furtivos en la isla encontramos un fogón, restos de un yacaré muerto, escamas de peces y señales de haber pasado los furtivos la noche allí. Estábamos a principios del 2025 y enseguida entendimos que ya la tapir no podía seguir libre porque la iban a matar. La isla en todo su perímetro, estaba tapizada por sus huellas frescas y los furtivos comenzaron a rastrearla. Así abruptamente, quedó cancelado el proyecto, el tapir volvió a su recinto y hoy se encuentra en Guirá Oga después de haber estado en la vida libre 4 años y demostrado una vez más que con la técnica tan simple de reflejo condicionado, es posible que utilizándola correctamente, se adapte a cualquier especie de fauna silvestre sin importar o domesticar y el retorno a la naturaleza, será realmente efectivo acompañado por supuesto, por un monitoreo constante y dedicación, algo que muchos no tienen a la hora de liberar a un animal silvestre.