El Ministerio de Ecología de Misiones oficializó (el 8 de julio de 2026), mediante la Resolución 241, la aprobación del Plan Binacional de Reintroducción del Mono Carayá Rojo (Alouatta guariba). Esta especie, emblemática de la Selva Paranaense, se encuentra actualmente en Peligro Crítico de extinción y cumple un rol fundamental en la región como indicador sanitario ante la presencia del virus de la Fiebre Amarilla.
De acuerdo con la resolución, el proyecto se ejecutará de manera articulada con prestigiosas instituciones de Brasil, entre las que destacan el Centro Nacional de Investigación y Conservación de Primates Brasileños, Instituto Chico Mendes de Conservación de Biodiversidad, el Comité de Manejo de Alouatta Guariba (CMAG), el Refugio Biológico Bela Vista- Itaipú Binacional y el Parque Ecológico Klabin.
El objetivo central del programa es repoblar aquellas áreas de la Selva Paranaense donde la especie está prácticamente extinta, iniciando las acciones en el Parque Provincial Cruce Caballero, ubicado en el departamento de San Pedro.

Una situación alarmante en el Bosque Atlántico
Desde el Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico (CEIBA) —institución que nuclea a los principales expertos en el tema— advierten que la situación del carayá rojo en Misiones es “alarmante”.
Los científicos señalan que la especie nunca logró recuperarse del severo brote de Fiebre Amarilla del año 2008. El panorama se vuelve aún más complejo debido a que, desde 2016, Brasil registra la oleada de esta enfermedad más potente de los últimos 80 años. En los últimos meses, este brote ha descendido hacia áreas del estado de Paraná, colindantes con el territorio misionero.
A esta amenaza epidemiológica se suma un factor antrópico crítico: la pérdida y fragmentación de su hábitat provocada por el avance de la frontera agropecuaria y la actividad forestal.
Centinelas de la Selva
El mono carayá rojo es extremadamente sensible a la Fiebre Amarilla, la cual se transmite a través de la picadura de mosquitos. Por este motivo, la detección de mortandades masivas de estos primates funciona como un sistema de alerta temprana sobre la circulación del virus en el ambiente.
“Gracias a ellos es posible detectar la enfermedad a tiempo para vacunar a las personas y reducir el impacto en las poblaciones humanas”, destacan los investigadores del CEIBA, definiendo a la especie como verdaderos “centinelas” de la salud de la selva.
Más de dos décadas de investigación y resiliencia
El monitoreo de esta especie en Misiones cuenta con una larga trayectoria. Los primeros pasos de la investigación científica formal comenzaron en 2005, liderados por las biólogas Ilaria Agostini e Ingrid “Mecky” Holzmann.
Durante los primeros tres años, los estudios se concentraron en la ecología y el comportamiento del carayá rojo (Alouatta guariba clamitans) y su pariente cercano, el carayá negro o común (Alouatta caraya), en el Parque Provincial Piñalito, una zona donde ambas especies convivían en simpatría.
Sin embargo, el escenario cambió drásticamente a principios de 2008 debido a un brote devastador de Fiebre Amarilla que diezmó a ambas poblaciones. El carayá rojo, que ya presentaba densidades bajas y una distribución restringida en la provincia, sufrió un impacto tan severo que durante los años posteriores se temió su extinción total en el país.
- 2009: Se iniciaron relevamientos periódicos focalizados exclusivamente en el carayá rojo, catalogado formalmente en Peligro Crítico por la Sociedad Argentina de Estudios de los Mamíferos (SAREM).
- 2013: Se organizó el Primer Taller para la Conservación del Mono Aullador Rojo en Argentina. Con el respaldo de especialistas del Conservation Planning Specialist Group (CPSG) de la UICN, se modelaron las principales amenazas y se trazó una hoja de ruta para el diseño de una estrategia global de conservación.
- 2014 en adelante: Aunque en los últimos años se obtuvieron registros esperanzadores de avistamientos en zonas críticas como Piñalito, la población actual del carayá rojo sigue siendo extremadamente escasa y se encuentra peligrosamente fragmentada. La aprobación de este nuevo plan binacional representa una de las últimas y más firmes esperanzas para garantizar la supervivencia de la especie en Argentina.