Crisis civilizatoria y límites del planeta: un debate urgente para la Educación Popular (Parte 2)

En esta segunda entrega, el Lic. Raúl Alberto Aramendy Romero advierte sobre la incompatibilidad entre el crecimiento exponencial continuo y la naturaleza finita de la Tierra, demostrando a través de la regla de duplicación cómo variaciones porcentuales aparentemente modestas aceleran de forma colapsable la sobrepoblación y el consumo energético. Mediante ejemplos matemáticos y la analogía de las bacterias en la botella, el autor evidencia la acelerada aceleración del consumo que agota con rapidez los recursos fósiles (petróleo, gas y carbón), la inviabilidad de escalar la energía nuclear por la escasez de uranio y la inevitabilidad del cénit de extracción propuesto por Hubbert. Finalmente, argumenta que incluso las energías renovables resultarían insuficientes ante un crecimiento ilimitado, concluyendo que la humanidad debe superar su incomprensión de la función exponencial estabilizando democráticamente la población y el consumo mediante políticas de decrecimiento planificado, en lugar de esperar a que la miseria o la naturaleza frenen trágicamente nuestro desarrollo.

Por Lic. Raúl Alberto Aramendy Romero

El crecimiento de la población y la regla de duplicación


Ahora digamos algo sobre el crecimiento de la población.

    Veamos el crecimiento continuo para 70 años, que es, aproximadamente, una vida humana. La mía, por ejemplo, que ya superé los 77.

    A un 1% de crecimiento anual, en 70 años tendremos un factor de crecimiento de 2. Lo que ahora tiene un tamaño, al cabo de 70 años tendrá el doble de tamaño, por aquello de que 70/1 = 70, nos da una duplicación cada 70 años. Si crece a razón del 2% anualmente se doblará dos veces en 70 años, o sea tendrá cuatro veces su tamaño original. Pero si ese algo crece a razón del 4% anual, al cabo de 70 años será 16 veces mayor. La población de Brasil crece a una tasa anual de 1% más o menos. Ahora, en el 2027, quizás más. Y se habla de que tiene unos 200 millones de personas. ¿Cuándo va a duplicarse? Dentro de 70 años.

    Para el 2080 habrá 400 millones de personas en Brasil. Cuando los que están naciendo en estos momentos tengan 80 años serán parte de esos 400 millones. Son cálculos generales y estimativos. Aproximados. Los estoy utilizando para ejemplificar. Claro que un demente con bombas atómicas a su cargo (que algunos hay, ustedes lo saben) puede bombardear Brasil y cambiar los guarismos.

    Proyecciones globales y límites del planeta

    Veamos un ejemplo a nivel global: el 7 de junio de 1986 las noticias publicaban que la población de la Tierra había alcanzado la cifra de 5.000 millones de habitantes, con una tasa de crecimiento de 1,7% al año. ¿No creen? ¿No? Eso significa que el tiempo necesario para doblarse es T2 = 70/1,7 = 41 años.

      O sea, llegaríamos a 10 mil millones para el año 2027. Dentro de 17 años, había escrito yo en aquel momento. ¡Joder, dicen los españoles, ya casi estamos en el 2027! Pero, en 41 años más serían cuatro veces los que eran en 1986. Esto quiere decir que en el 2068, cuando los que acaban de nacer en este año tengan mi edad, un poquito menos, 58 años, van a ser 20.000 millones. ¡¡Muchísima gente!!

      A un ritmo de crecimiento de 1,7% la población mundial se incrementaría hasta una densidad de una persona por metro cuadrado en la superficie de la Tierra, en 600 años. Un período casi igual al que nos separa hoy de la llegada de Colón a estas tierras.

      Y la masa de la población igualaría a la masa del planeta Tierra en solamente 1.800 años. Un período bastante similar al que nos separa del nacimiento de Cristo.
      Eso nos llevaría a imposibles como que la producción mundial de comida deberá triplicar los niveles de producción que teníamos en 1992, para satisfacer las necesidades de una población de 9 mil millones de personas. Ya estamos en casi 7 mil millones, les recuerdo. ¿Qué hacer entonces con la población?
      Estamos obligados a construir políticas de decrecimiento demográfico. El planeta no soportaría otra cosa.

      Debemos hacerlo antes de que la naturaleza opte por nosotros con opciones más desagradables. A veces parecería estar ya haciéndolo, ¿verdad?
      ¿Es posible seguir creciendo, ininterrumpidamente, sin destruir el planeta?

      La metáfora de la botella y las bacterias

      Saquemos las calculadoras. Todos sabemos que las bacterias se reproducen duplicándose. Donde hay dos al rato hay cuatro y luego ocho y luego 16, etc., etc.
      Imaginemos por un momento bacterias creciendo continuamente en una botella. Imaginemos que se doblan cada minuto (en realidad las bacterias se doblan mucho más rápido, pero para el ejemplo servirá considerar que se doblan cada minuto). A las 11 horas hay una bacteria en la botella. Y a las 12 horas la botella ya está totalmente llena.

        Pregunta: ¿En qué momento de esa hora la botella estará medio vacía? ¿A la media hora? ¿O al cabo de tres cuartos de hora? No, no… a las 11:59, un minuto antes de las 12.

        Un minuto antes estaba por la mitad y un minuto después se ha doblado la cantidad y se llenó la botella.
        Otra pregunta: ¿Si fueras una bacteria cualquiera de la botella, en qué momento te darías cuenta de que estás quedándote sin espacio?

        A ver: dos minutos antes de las 12 la botella está un cuarto llena. A las 11:57 está llena al 12,05%. A las 11:56 estaba al 6,3%. A las 11:55 estaba al 3,1%.
        Cinco minutos antes de las 12, cuando la botella estaba solo un 3% llena y un 97% vacía, ¿nos daríamos cuenta de que solo nos quedan cinco minutos para colmar la botella?

        Después de tomarnos unos minutos para pensar sobre las evidencias que estamos comprobando, supongamos que a las 11:58 h algunas de las bacterias adivinan que pronto se van a quedar sin espacio. Salen de la botella al espacio exterior y se lanzan a una gran búsqueda, la de una nueva botella. Navegan mares, cruzan continentes, llegan al Polo Sur, siempre en el tiempo que les queda… en los pocos minutos que les quedan, y… ¡Encuentran TRES nuevas botellas! ¡No una, sino TRES!

        Eso es un colosal hallazgo. Acaban de cuadruplicar los recursos conocidos de botellas.

        Pregunta: ¿Cuánto tiempo se va a poder seguir dando el crecimiento continuo como resultado del hallazgo de tres nuevas botellas?

        A las 11:59 la botella estaba medio vacía. Y a las 12:00 h estaba llena. A las 12:01 la segunda botella estará llena. ¡Y a las 12:02 las cuatro botellas estarán llenas!
        Donde las bacterias habían tardado una hora en llenar la primera botella de crecimiento continuo, solo han tardado dos minutos en llenar las otras tres botellas.
        Parece entonces que no existe un crecimiento continuo sostenible en un mundo finito, en un mundo donde todos los recursos, como el suelo, el agua, los materiales, los combustibles, etc., son finitos.

        Resumiendo: Hemos visto que:
        a) Tasas modestas de crecimiento continuo de un número de cosas acaban dando, rápidamente, cantidades colosales;
        b) El crecimiento continuo se manifiesta en forma de interés compuesto, como en las cuentas de ahorro;
        c) La tasa de crecimiento de la población actual nos lleva a cifras monstruosas en períodos relativamente cortos;
        d) Y que el crecimiento continuo aplicado al consumo de recursos no renovables nos lleva a un rapidísimo agotamiento del recurso.

        Ahora estamos comprobando, la mayoría de los que estamos acá, que la mayoría de la gente no tiene ni idea de estos efectos del crecimiento continuo, y por ello seguimos hablando de crecer y crecer, y crecer. Mundialmente, digo. Cometiendo el error de identificar el crecimiento con desarrollo, como si fueran sinónimos, aunque no lo son.

        Análisis del agotamiento de los recursos fósiles (Gas y Petróleo)

        Ya estamos en condiciones de leer la crisis energética con nuevos ojos: por lo menos una lectura muy rápida. Las reservas actuales de los recursos energéticos, con el consumo actual, es decir, si dejáramos de crecer continuamente, tendrían una cierta duración, en años.
        Según la Agencia Internacional de Energía, el petróleo nos duraría menos de 40 años, carbón para un poco menos de 200, y el gas natural para unos 65 años. Calculados desde el 2005.

          Pero hay que insistir en que eso es así con el consumo actual. Si no siguiéramos creciendo indefinidamente, como lo estamos haciendo.

          Vamos a cometer un acto de generosidad para con aquellos que creen que los recursos finitos son infinitos. Vamos a tomar, desde el año 2010, lo que disponíamos en el 2005, al solo efecto de no alarmar demasiado, aunque quizás habría que alarmarse para decidirse a actuar en serio.

          Con el consumo actual quedaría gas natural para unos 65 años, o sea hasta el 2075. Pero como se crece en el consumo de gas a un 15% anual, más o menos, nos doblaríamos en consumo cada 5 años. ¿Cuánto nos va a durar, entonces, esa cantidad de gas natural?

          A no pestañear por un momento, para no confundirnos.
          Imaginemos que guardamos las reservas de gas natural para los próximos 65 años en 65 barriles. Al cabo de cinco años habríamos consumido cinco barriles y nos quedarían 60 (estamos en el año 2015). Otros cinco años más y nos quedarían otros 55 barriles (año 2020). Y al cabo de otros cinco años más, otros cinco (año 2025). Y así hasta los 65 años. Pero claro, con un crecimiento en el consumo del 15% anual, lo que significa doblarnos cada 5 años, en el 2015 habríamos consumido 10 barriles, no cinco. Quedarían 55. En otros cinco años (en el 2020) nos volvemos a doblar y ya llevaríamos consumidos 20 barriles, no solo 10. Otros cinco años para el 2025, necesitaríamos 40 barriles. ¡¡Nos faltan 5 barriles!!

          Si con el consumo actual nos quedó en el 2010 gas natural para 65 años (o sea hasta el 2075), con el crecimiento actual (15%) nos quedó gas natural para menos de 15 años (hasta el 2025).

          Veamos el mismo ejemplo, pero con el petróleo: durante la década que va de 1960 a 1970 habíamos consumido más petróleo de todo el consumido en toda la historia anterior de la humanidad, hasta 1970. Ya ustedes saben por qué sabemos que es así y por qué tenemos certeza de que es así.
          Entre 1980 y 1990 consumimos más petróleo que todo el consumido anteriormente, hasta 1980.
          En la década de los 90, lo mismo; en la década de los 2000 a los 2010, nuevamente el mismo cálculo.

          Y nos dicen que, con el consumo actual, es decir, si dejamos de crecer exponencialmente, quedaba petróleo a principios de la década del 2000 para 40 años. Pero como nos doblamos cada 10 años, entre el 2000 y el 2010 nos pasamos de largo.

          ¿Cuántos minutos faltan para las 12?
          Existen fuentes muy optimistas con esto de las reservas de petróleo. La más optimista de las fuentes optimistas nos dice que quedan 14 billones de barriles. Y nos dicen que llevamos consumidos, en 150 años, apenas un billón. ¿Para cuánto tiempo más queda, entonces, petróleo, si siguiéramos creciendo a razón de un 7% anualmente?
          Es decir 70/7, doblándonos cada 10 años.

          Si en 150 años hemos consumido 1 billón y quedan 14, en los siguientes 10 años, por aquello de que cada vez que nos doblamos consumimos más que todas las dobleses anteriores juntas, consumiríamos, como poco, un billón.

          Ya sabemos que será más de un billón.
          Pero volvamos a ser generosos.
          Para el 2020, un billón y entonces solo nos quedarían 13. Para el 2030, dos billones y solo nos quedarían 11. Para el 2040, cuatro billones y nos quedarían 7. Para el 2050, 8 billones, pero al séptimo billón ya habríamos agotado el petróleo. Según la fuente más optimista de todas, con el crecimiento actual, quedará gas natural para solo 15 años. Y dentro de 15 años (en el 2025) el petróleo tendría que sustituir la parte de gas natural que ya no podríamos consumir; dentro de 15 años los 25 años de petróleo quedarían reducidos a prácticamente la mitad.
          Es decir, con el crecimiento actual, quedaría petróleo y gas para 30 años. O sea, hasta el 2040.

          Y ya estamos arribando al 2027. Solo faltan trece años.
          ¡Joder —volvió a decir el español—!
          Si tenemos en cuenta que la agricultura industrializada moderna es el uso de la tierra y el agua para convertir petróleo en alimentos, si no hay petróleo, con ese tipo de agricultura, no habría comida.

          El mito del carbón y los límites de la energía nuclear

          Vamos ahora al ejemplo del carbón. Llevamos 200 años consumiendo carbón. Nos quedan, según las fuentes oficiales, unos 200 años de carbón al consumo actual. Con este tipo de consumo, ¿cuánto falta para las 12?

            Hagamos lo mismo que con el gas, vamos a separar el carbón que nos queda en 200 montoncitos. Uno por año, recomienda la Unión Europea en su Libro Verde de la Energía, que sugiere, junto a otros países de la Comunidad, como España, que deberían aumentar el consumo de carbón en un 73% anual (se les va un poco la mano a esta gente).

            Doblamos el consumo de carbón cada 30 años. Porque el crecimiento anual del consumo de carbón es del 2,3% anual. T2 = 70/2,3 = 30 años.

            Para el 2040 nos quedarán, entonces, 140 montoncitos.
            Al cabo de otros 30 años, para el 2070, nos quedarán 20 montoncitos. Y nos queda para un par de años. Con el consumo actual nos quedaría carbón para 200 años, sí, pero con un crecimiento cercano al 3% solo nos quedaría carbón para 60 años.

            Pero como solo nos quedaría petróleo y gas para 30 años, al cabo de los cuales el carbón tendría que ocupar la parte del petróleo y gas que ya no tendríamos, quedaría petróleo, gas y carbón, juntos, para apenas 45 años (hasta el 2055) de energía fósil. ¿Es eso un crecimiento sostenible en el tiempo?

            Ahhh, dirán algunos, pero tenemos la energía nuclear, a la que le estamos limpiando la cara por estos días para que sea aceptada. Hasta que apareció Fukushima para recordarnos el precio de la insensatez, solo para que siga funcionando un sistema al que le brota sangre e inmundicia por los cuatro costados. Analicemos, si es que aún nos queda tiempo para ello, la locura nuclear como generador de energía: existen unas 430 centrales nucleares en todo el mundo. Y producen el 6,8% de la energía primaria. La Agencia Internacional de la Energía Atómica nos dice que, al consumo actual, nos queda uranio para unos 60 años.

            Imaginémonos, por un momento, que quisiéramos producir con la energía nuclear el 68% de la energía primaria. Diez veces más.

            En lugar de 430 centrales nucleares necesitaríamos 4.000.

            Si para 430 centrales nucleares quedan apenas 60 años de uranio, para 4.000 solo tendríamos uranio para seis años. Una décima parte. Mucho antes de que hubiésemos construido todas esas centrales nucleares ya no tendríamos uranio para alimentarlas.
            ¡¡Descartada la opción nuclear!!

            Nos alerta el propio secretario de Energía de EE. UU.: «un caso clásico de crecimiento exponencial contra un recurso finito».

            Enseñanza: no crean ninguna predicción de la esperanza de vida de recursos finitos hasta que no hayan confirmado el resultado repitiendo ustedes mismos los cálculos.

            La teoría de Hubbert: Exploración y cénit del petróleo

            Vayamos a otro punto importante: En 1956 el geofísico norteamericano Marion Hubbert predijo que la extracción de un recurso finito a través de la minería, como el petróleo, o el gas, o el carbón, se producía de forma parecida al gráfico que tenemos en pantalla. Que al principio la extracción crecía, hasta que se llegaba a, aproximadamente, la mitad de lo extraíble. A partir de allí la extracción declinaba. En 1956 predijo que alrededor de los años 70, EE. UU. llegaría a su cénit particular. Y que a partir de entonces, aunque se invirtiera dinero, aunque se desarrollara tecnología, la extracción declinaría.

              Eso sucedió así: en 1970 EE. UU. efectivamente llegó a su cénit. Desde entonces EE. UU. nunca ha vuelto a producir tanto como antes. En 1973 Hubbert volvió a hacer una predicción. Predijo que a nivel global de todo el planeta volvería a ocurrir lo mismo, pero que la fecha sería alrededor del 2000. ¿Estaremos al borde del cénit mundial en la producción de petróleo?

              En realidad, son dos las curvas que hay que tener en cuenta cuando hablamos de la extracción de un recurso finito. Pues siempre antes de la extracción está la exploración.

              Y esta se comporta, más o menos, de la misma manera.
              Hasta aproximadamente la mitad del recurso, la exploración crece, pero a partir de entonces decrece. Esto, a nivel global, con el petróleo ya tiene asignadas unas cuantas fechas.

              En 1850, aproximadamente, se empezó la exploración y la extracción del petróleo. En 1962 ocurrió el cénit de la exploración. De 1850 a 1962, cada año que pasaba encontrábamos más y más petróleo.

              Pero desde 1962 y hasta nuestros días (y ya tenemos una perspectiva de 47 años) cada año que pasa encontramos menos petróleo.

              Otra fecha: 1986. Desde 1850 hasta esa fecha hallamos más petróleo del que extraíamos.
              Pero desde 1986 extraemos más petróleo del que hallamos. Bajan nuestras reservas. Por cada cuatro barriles de petróleo que extraemos, hallamos solamente uno.

              De hecho, más importante que saber cuándo se terminará el petróleo, lo que importa es cuándo ocurrirá el cénit de la extracción de petróleo.

              Cuando, en lugar de crecer en la extracción de petróleo, habrá que reducir el consumo de petróleo. No tendremos más remedio que reducir el consumo, porque la extracción decaerá, hagamos lo que hagamos.
              No importa cuándo se acabará el petróleo porque, entre otras cosas, el petróleo no se acabará jamás.

              Gran parte del petróleo que hay en el subsuelo no seremos capaces, jamás, de extraerlo.

              Puesto que el petróleo es una fuente energética, pero para extraerlo hace falta energía. Un litro de… Pero nunca, nadie, va a utilizar más de un litro de petróleo para extraer un litro de petróleo. Por lo que tenemos que tener muy claro que: a partir del momento en que ocurra el cénit del petróleo, la extracción es menguante, inevitablemente.

              Y si nuestra sed de petróleo es creciente, nos vamos a encontrar con un grave dilema.
              Los geólogos de todo el mundo nos advirtieron que era muy probable que a partir del año 2010… la extracción comenzara a declinar, irreversiblemente.

              Aquí lo importante es saber que el recurso es finito, y por ello debemos saber que no vamos a poder seguir creciendo infinitamente en su consumo.

              Las energías alternativas frente a la función exponencial

              Bueno, pero ¿tenemos energías alternativas, verdad? Y soy un convencido de que debemos utilizarlas. Todas, y cada vez más… aunque… veamos esta otra placa: según la organización WWF/Adena «el sol irradia sobre la Tierra 7.000 veces la energía necesaria para el planeta».
              La demanda energética mundial creció un 4,3% en el 2004.

                Esto es mucha energía, ¿no lo creen?
                ¿Cuánto tiempo vamos a gastar en comernos esas 7.000 veces si seguimos creciendo a estos niveles en que estamos creciendo? Aunque claro… muy mal repartido entre pobres, clases medias, ricos y ultrarricos. Tema que estamos obligados a abordar si buscamos la justicia (y con ella la paz) en nuestro ¿querido? planeta.
                Volvamos a nuestro estudio en curso y veamos esto: 7.000 veces doblándose cada 16 años, que es lo que significa un 4,3% anualmente.

                Hemos visto, cuando vimos el ejemplo del tablero de ajedrez, que si nos doblábamos una vez obteníamos dos de lo que era uno. Si nos doblábamos dos veces, cuatro, luego 8, 16, 32, etc., etc. Y que en 10 veces de doblarnos, donde había uno, hay 1.024. Si nos doblamos una vez más, hay 2.048. Otra vez más y hay 4.096.

                Y en 13 veces de doblarnos, lo que era uno es más de 8.000 veces. Ya nos hemos pasado las 7.000 veces. Y como 13 por 16 es igual a 208 años, vemos que en poco más de 200 años, creciendo al porcentaje que crecemos, somos capaces de acabar con la energía solar.

                Entonces podemos olvidarnos de la energía eólica, porque los vientos son producidos por la energía solar. Y también podríamos olvidarnos de los biocombustibles, porque no quedaría sol para las plantas.

                Somos capaces de acabar con cualquier cosa con el crecimiento continuo, hijo predilecto de la ambición creciente, nieto del egoísmo, que es hermano siamés del individualismo y tataranieto del odio y la violencia. ¡¡Qué familia!! pasó a ser dueña de la simpática humanidad.

                El Teorema Tétrico y las alternativas de futuro

                Una alumna me alcanzó, después de una clase mía sobre Educación Popular, Agroecología y Crisis Ambiental, un teorema que me pareció muy oportuno y educativo usar ahora que estamos a pocos pasos de culminar esta exposición (ya demasiado larga, aunque espero que no tediosa), por aquello de que a la oportunidad la pintan calva. Dice así: «Teorema Tétrico, de Kenneth Boulding. Si la consecuencia última del crecimiento de la población es la miseria, entonces la población crecerá hasta que la miseria sea suficiente para parar el crecimiento».

                  Tiene su racionalidad, parece. Pero también hay variables (como ocurre siempre en ciencias) ligeramente optimistas del Teorema Tétrico: «Si hay alguna otra cosa, que no sea miseria y muerte, que pueda poner freno a una población creciente, entonces esa población no tiene por qué crecer hasta encontrar miseria y muerte y podría ser próspera de manera estable».

                  ¿Cuáles podrían ser esos caminos?
                  Podemos, por ejemplo, seguir creciendo en población, indefinidamente, y no tendremos más remedio que ir disminuyendo indefinidamente los recursos por persona que haya, hasta que seamos muchos y nadie tenga prácticamente nada.

                  Aunque también podemos decrecer en población, indefinidamente, para poder disponer de cada vez más recursos por persona hasta que solo quede uno que lo tenga todo.

                  Y, más atractivamente, más allá de cuántas dificultades conlleve, estabilizar la población y el consumo de recursos por habitante en el nivel que decidamos (democrática y participativamente, como corresponde).
                  Pero lo que resuena muy bonito es dejar de usar cualquier recurso a niveles que lo hagan agotable.
                  Pregunta: ¿no es esta la opción más razonable e integradora de todas?

                  UN CAMBIO MUY POSIBLE Y NECESARIO: Escuché decir a un brillante profe de Matemáticas que tuve en secundaria: «El mayor defecto de la raza humana es nuestra falta de habilidad para comprender la función exponencial».

                  ¿Alguien se anima a darme la hora? Sí, profe, parece que estamos a las 11:59:59. En el último segundo.