Amate: Mucho más que yerba, una filosofía de vida

¿Puede un paquete de yerba contener una filosofía de vida? Juliana Sansaloni está convencida de que sí. Inspirada por la tierra colorada de su Apóstoles natal y el legado de sus abuelos, creó la yerba mate AMATE, un proyecto que trasciende el circuito comercial para convertirse en una invitación: la de reconectar con nuestras raíces y cuidar de nosotros mismos (de ahí el sutil y potente juego de palabras de su lema, “Amate Toda la Vida”).

Con cinco marcas que combinan el mate clásico, el té verde y la producción orgánica, Juliana nos invita a pasar, cebar un mate y conocer la historia detrás de este emprendimiento con ADN 100% misionero.

-¿Podría contarnos sobre su origen y vínculo con la yerba mates? ¿Qué fue o dónde surge la inquietud por transitar el mercado de la yerba mate?

Nací y me crié en Apóstoles, Misiones, la Capital Nacional de la Yerba Mate. Mi infancia estuvo muy ligada al campo, a los yerbales y a la cultura matera que forma parte de nuestra identidad. Crecí viendo el trabajo y el esfuerzo que hay detrás de cada hoja de yerba, recorriendo los campos de mis abuelos, en Itacaruaré, cerca de las Ruinas de Santa María, y compartiendo mates en familia. El mate siempre estuvo presente en mi vida, no solo como una bebida, sino como una forma de encuentro y de conexión con nuestras raíces.
Si bien mi familia tiene una relación histórica con la producción yerbatera, Amate surge desde una mirada nueva: la de poner en valor el origen, las personas y las experiencias que rodean al mate.
Así nació este emprendimiento que hoy combina tradición, identidad y bienestar.

¿Dónde encuentra inspiración para unir arte y comercio?

Me inspira el origen. Me inspira la tierra colorada, los yerbales, las historias de las familias productoras y las tradiciones que pasan de generación en generación.
También me inspira la creatividad como herramienta para comunicar emociones y experiencias.
Creo que detrás de cada producto hay una historia que merece ser contada, y eso es lo que buscamos hacer en Amate: conectar a las personas con el lugar de donde vienen nuestros productos y con todo lo que representan.

-Si tuviera que definir el producto, ¿qué es Amate Toda la Vida?

Amate Toda la Vida es mucho más que una yerba mate. Es una invitación a reconectar con uno mismo, con los demás y con nuestras raíces. Es una experiencia que nace en Misiones y que busca transmitir bienestar, disfrute y autenticidad a través de productos que tienen identidad, origen y propósito.
Estoy enfocada en trabajar mi marca personal pero sin perder el origen. Creo mucho en las raíces y los vínculos verdaderos.

-¿Es tradición? ¿Es innovación? ¿O es un blend de tradición e innovación?

Creo que es una combinación de ambas. La tradición está presente en el producto, en los procesos, en la cultura matera y en la historia de nuestra región. Pero también hay innovación en la forma de comunicar, de diseñar experiencias y de acercar el mate a nuevas generaciones y nuevos consumidores.
Amate busca respetar el legado de la yerba mate mientras construye nuevas maneras de vivirla.

-¿Amate Toda la Vida es un concepto? ¿Cómo, cuándo y en qué contexto surge?

Sí, Amate Toda la Vida es un concepto y una filosofía. Surge en un momento en el que buscábamos crear algo que trascendiera una marca de yerba mate. Queríamos construir una propuesta que hablara de bienestar, de conexión y de amor por nuestras raíces.
La frase “Amate Toda la Vida” tiene un doble significado: por un lado, invita a quererse y cuidarse; por otro, celebra el ritual del mate que nos acompaña a lo largo de toda la vida. Esa dualidad fue la base sobre la cual construimos el proyecto.

-Amate Toda la Vida reúne a cinco marcas. ¿Cuáles son y qué características tienen?

Actualmente el universo Amate reúne cinco marcas que representan distintas experiencias y perfiles de consumidores.
Don Julián, nuestra yerba mate tradicional premium, inspirada en la calidad, el origen y la experiencia matera más clásica.
Mateité, una propuesta más innovadora, pensada para quienes buscan nuevas formas de disfrutar el mate combinado con té verde, y todos sus beneficios.
Yerbella, nuestra propuesta orgánica certificada, una línea que combina bienestar, naturaleza y una mirada más funcional del consumo.
Cada marca tiene personalidad propia, pero todas comparten el mismo ADN: nacen en Misiones y buscan transmitir autenticidad.

-¿Cuánto tiempo hace que se concretó el paso de la primera marca de yerba mate envasada? ¿En qué año? ¿Qué fue lo mejor que deja esta experiencia y qué resulta lo más desafiante del mercado yerbatero?

Las primeras marcas de yerba mate envasadas se concretaron a fines de 2024, como resultado de mucho trabajo, aprendizaje y convicción. Fue el paso que nos permitió transformar una idea en un proyecto real.
Lo más valioso de esta experiencia ha sido ver cómo personas de distintas partes del país se conectan con nuestras marcas, valoran el origen de los productos y comparten nuestra visión.
Lo más desafiante es competir en un mercado con tanta trayectoria y grandes jugadores, pero también es un desafío permanente innovar, diferenciarse y seguir construyendo marcas con identidad propia en un sector tan tradicional.

-¿Qué proyecto o sueño le gustaría concretar?

Me gustaría consolidar a Amate como una marca referente de bienestar con raíces misioneras, llevando nuestra cultura y nuestros productos a cada vez más personas dentro y fuera del país.
También sueño con seguir desarrollando experiencias vinculadas al turismo, el mate y el bienestar; crear un espacio donde las personas puedan conocer el origen de nuestros productos y vivir de cerca todo lo que representa la cultura yerbatera de Misiones.
Mi mayor deseo es que Amate siga creciendo sin perder su esencia: honrar nuestras raíces mientras construimos nuevas formas de conectar con las personas.

-Amate también tiene la impronta de un género, la mujer. Es un producto pensado y desarrollado con el impulso de una mujer empresaria.

Si. La mirada femenina en un sector como la yerba mate es importante también, donde surgen nuevas ideas y tendencias que necesita el mercado.
Mi deseo es que más mujeres se animen a emprender, a ocupar espacios en la agroindustria y a transformar los desafíos en oportunidades. Porque cuando conocemos nuestro origen y creemos en nuestra visión, somos capaces de construir algo que trasciende y deja huella.