Misiones tiene la oportunidad única de garantizar la perpetuidad de uno de los árboles más antiguos del planeta: la Araucaria angustifolia. Esta especie, también conocida como Pino paraná se encuentra escasamente conservada en la provincia. Sin embargo, un censo exhaustivo realizado por guardaparques arroja luz sobre su situación actual en el Parque Provincial Caá Yarí, ubicado dentro de la Reserva de Biósfera Yabotí. Aunque los resultados son alentadores, no bastan por sí solos: es urgente avanzar con medidas concretas para evitar la pérdida definitiva de estos gigantes de enorme valor socioeconómico, ambiental y cultural.
Un gigante al borde de la extinción
A principios del siglo XX, los bosques de Araucaria angustifolia cubrían alrededor de 200.000 kilómetros cuadrados dentro de la ecorregión de la Selva Paranaense, en Brasil y Argentina. Este ecosistema ha sido intensamente alterado debido a la explotación de la madera de araucaria, de gran valor comercial, así como por la expansión de la frontera agrícola. Hoy en día, subsiste apenas un 3 % de esa superficie, en fragmentos relativamente bien conservados pero discontinuos. Debido a este retroceso, la especie está catalogada en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en la categoría de “En Peligro Crítico de Extinción”, es decir, a un solo paso de desaparecer en estado silvestre.
El origen de la investigación
El documento titulado “Estudio poblacional de Araucaria angustifolia (Bertol. Kuntze) en el Parque Provincial Caá Yarí, Fracrán, Misiones, Argentina” fue elaborado por Bruno Benjamin Tech y Alvaro Tahiel Olivera Souza. El trabajo constituyó su proyecto final para graduarse de la Tecnicatura Universitaria Guardaparque en el Instituto Superior San Pedro N° 1652, perteneciente a la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM).
La investigación contó con la dirección de Claudio Enrique Carozo, guardaparque, profesor de Biología, especialista en Biología de la Conservación y licenciado en Conservación y Desarrollo Ecorregional.

Metodología y trabajo de campo
El relevamiento de campo se desarrolló entre enero y mayo de 2025 en las 4.783 hectáreas del área protegida, situada al sudoeste de la reserva Yabotí. El objetivo principal fue cuantificar y caracterizar biológicamente a los ejemplares de araucaria, evaluando variables clave como el sexo, el estadio fenológico (inmaduro o reproductivo) y la condición fitosanitaria (presencia de daños físicos y colonización por lianas).
Para el estudio, se incluyeron únicamente aquellos individuos que presentaron un Diámetro a la Altura del Pecho (DAP) igual o superior a los 10 centímetros.
Resultados del censo: Salud y equilibrio poblacional
“A partir del relevamiento de campo y su posterior análisis, se concluye que la población de esta especie se encuentra en una fase de estabilidad y probable crecimiento, respaldada por evidencias concretas tanto en su estructura diamétrica como en la distribución etaria y sanitaria de los individuos censados”, destacan los investigadores.
Los datos más relevantes del censo reflejan un panorama optimista :
Excelente estado sanitario: De los 383 individuos de Araucaria angustifolia registrados, 354 se encuentran en óptimas condiciones, lo que representa un 92,44% de la población sana.
Equilibrio de sexos: Se identificaron 129 machos y 103 hembras. Esta proporción equilibrada favorece la polinización cruzada, un factor crucial para la supervivencia de especies dioicas (con sexos separados) como la araucaria.
Actividad reproductiva: La observación de conos o piñas en los ejemplares hembra durante los meses de muestreo evidenció una excelente actividad reproductiva. Ante esto, los guardaparques marcaron geográficamente los árboles semilleros para facilitar futuras acciones de conservación.

Regeneración natural en zonas conservadas
El estudio revela datos prometedores sobre el futuro del bosque: se constató la presencia de 147 individuos inmaduros y una alta cantidad de renovales (ejemplares jóvenes), principalmente en entornos dominados por árboles latifoliados y cañaverales de bambúceas.
Los ambientes de monte nativo no alterados por actividades humanas recientes demostraron ser los más propicios para la regeneración natural de la especie. Asimismo, el análisis del DAP (diámetro a la altura del pecho) y la clasificación por edades confirmó una estructura poblacional diversa (con presencia de ejemplares seniles, adultos e inmaduros), lo que demuestra una dinámica ecológica activa. Al descontar los individuos con daños severos, los investigadores lograron establecer una “población efectiva” real que sirve como base sólida para calcular el verdadero potencial reproductivo del rodal.

Un ecotono estratégico de alto valor genético
Los autores del informe destacan que el Parque Caá Yarí se ubica en una zona de transición ecológica (ecotono) entre dos ecorregiones: el Bosque Atlántico del Alto Paraná y el Bosque Húmedo de Araucarias. Esta localización estratégica convierte al parque en un reservorio genético invaluable dentro de un área biogeográfica sumamente compleja y rica en biodiversidad.
Actualmente, la ecorregión del Bosque Húmedo de Araucarias está muy poco representada en el Sistema de Áreas Naturales Protegidas de la provincia, con apenas un 2,1% de su territorio bajo categorías de conservación. Estos entornos forman parte de los Bosques de Alta Prioridad para la Conservación (Ley XVI – N° 105) y, en el caso de Caá Yarí, se encuentran bajo la Categoría II (bosque de mediana protección).
Amenazas vigentes y esperanza a futuro
A pesar de las buenas noticias, la población de araucarias enfrenta serias presiones externas. Los investigadores advierten que la fragmentación del bosque causada por el trazado de la Ruta Provincial N° 15 representa una amenaza real, debido al “efecto de borde” y a la interrupción de los corredores biológicos que facilitan la dispersión de semillas y el libre movimiento de la fauna local.
No obstante, la conclusión del estudio invita a la acción y a la esperanza: el hecho de que la mayor densidad de ejemplares jóvenes se localice en los sectores más vírgenes del parque demuestra que, bajo condiciones de baja perturbación humana, la Araucaria angustifolia tiene la capacidad de sostener sus procesos de reproducción y asegurar su propio futuro de manera natural.