Después de dos siglos, los guaraníes de Perutí vuelven a producir yerba mate con su técnica original

Por primera vez en la historia, una comunidad mbya guaraní tiene su propia marca de yerba mate envasada, elaborada con materia prima de su propio yerbal agroecológico, con un diseño definido por ellos mismos y con una formula que tiene más de dos siglos, más artesanal que la utilizada tradicionalmente.

Se trata de la comunidad Peruti, ubicada en El Alcázar, Misiones. Allí viven unas 200 familias que comparten 700 hectáreas que se extienden desde la ruta nacional 12 hasta el río Paraná, con predominio de Selva Paranaense, cultivos de alimentos como mandioca, maíz, batata, frutas y zapallo, animales para subsistencia, y 30 hectáreas de yerba mate.

Aquí se gestó y florece una nueva empresa, quizás las más genuina, auténtica, jamás conocida en estas tierras: la de la yerba mate marca Peruti. Organizados cooperativamente y con apoyo de privados y organizaciones sin fines de lucro, la iniciativa está consolidando sus pasos al concretar el envasado en su paquete definitivo.

El tema de la yerba es muy importante para el pueblo mbya guaraní. Es medicina, es alimento, es una planta espiritual para la comunidad, muy querida por los indígenas“, dijo Cristian Cabrera, cacique y “mburuvichá” de Peruti. “Es una planta que vino para estar en el medio del monte y de la comunidad; una enseñanza de nuestros abuelos que quedó en nuestra comunidad“, agregó.

La idea de llevar la hoja verde de las plantaciones a un producto final propio empaquetado, listo para el consumo, fue socializado y resuelto en comunidad. “El yerbal tienen un significado muy importante. Fue plantado por nuestros abuelos hace 40 o 50 años”, recordó Cabrera. “Se hicieron asambleas, reuniones, pensando tener nuestro propio paquete de yerba. Ahí se decidió empezar a cosechar y envasar nuestra propia yerba“, señaló.

Conocimientos y técnica ancestral

El contenido de esta yerba mate envasada es por demás singular. Es pura hoja, sin palo, y con un secado de baja intensidad, que cuida al máximo las propiedades nutricionales. Se trata de una técnica utilizada en las Reducciones Jesuíticas (1609 – 1767), recuperada por el empresario Mario Paredes y ahora implementada también por la comunidad Peruti, con lo cual el secreto centenario de la yerba mate vuelve a manos guaraníes.

Después de dos siglos, la comunidad guaraní recupera su forma verdadera de hacer la yerba mate“, expresó Mario Paredes, propietario de Fidel Foods, quien redescubrió la fórmula ancestral y la aplica en Yerba Mate Fidel. “Tenemos que tener presente que ellos son los dueños del producto, son los que iniciaron el consumo de las hojas de yerba mate, árbol de la Selva, y nos enseñaron sobre el mate”, acotó.

En el tiempo de los Jesuitas, contó, “existían dos formas de hacer yerba mate para el consumo: la yerba con palo, que hacían los criollos, y la que se hacía adentro de las comunidades guaraníes de San Ignacio Miní y San Ignacio Guazú, en Paraguay, que le decían yerba mirí o miní, donde cosechaban la hoja de yerba sin el palo e incluso sin la nervadura, y la secaban con fuego que se hacía con palos, madera, que era sanadora, evitando el humo”.

Esta yerba, la mirí o miní, gozaba de gran prestigio en todo el Virreinato del Río de la Plata. “Tenía más valor. Se vendía a 4-5 pesos fuerte argentinos la arroba, y la yerba con palo se vendía a 1-2 pesos fuerte argentino”, reveló Paredes. Es decir: ya en esa época se pagaba un precio diferencial “porque se apreciaban la calidad”. El producto se vendía en Santa Fe, Buenos Aires y también en Lima. “Y es lo que utilizaba la comunidad jesuita para pagar tributo al Rey Carlos III de España”.

En el año 1767, continuó, “el Rey Carlos III expulsa a todos los Jesuitas de esta región porque estaban adquiriendo preponderancia en la vida cotidiana de la gente y más influencia y poder. Con eso, “se pierde el mejor secreto, la verdadera forma que tenían los dueños del producto de hacer yerba mate”.

La empresa Fidel Foods recuperó esa forma de elaborar yerba mate envasada. “Se cosecha solo la hoja, y esa hoja pura se seca a baja temperatura porque el procedimiento tradicional, con temperaturas de 500 – 700 grados centígrados y después a 120- 130 grados, destruye la vitamina C y el complejo de vitamina B, ambos hidrosolubles, es decir sensibles a altas temperaturas”, explicó Paredes.

Los integrantes de la comunidad Peruti visitaron su establecimiento ubicado en Eldorado, conocieron in situ todo el trabajo que realizan, desde la cosecha artesanal, hoja por hoja sin palo, hasta el secado de la materia prima con temperaturas moderadas, y decidieron replicarlo.

Después de esa visita, continuó Paredes, “se inició un proceso donde compartimos la técnica de cosecha de las hojas sin palo en su propio yerbal, en la comunidad Peruti, y las primeras cosechas las secamos en nuestro secadero, que es el único secadero de hoja pura de yerba mate que existe en Misiones”.

La primera partida de yerba mate se envasó en papel madera hace algunos meses, y en la actualidad está en marcha la segunda partida, esta vez en el envase definitivo que tiene un diseño con dibujos alegóricos realizados por los niños de la comunidad.

Un sueño esperado y compartido

El proceso legal y técnico, que incluye las etapas de secado, molienda y envasado, asegurando la calidad, contó con la participación de otros productores agroecológicos, abogados, el empresario Mario Paredes, e integrantes de la Fundación Protestante Hora de Obrar y de la asociación civil Servicio Evangélico de Diaconía (SEDi), de la Iglesia Evangélica Luterana. Sobre esto, el cacique Cabrera destacó: “Productores y compañeros juruá (termino usado para identificar a las personas extranjeras) también entraron en este sueño tan esperado y nos acompañaron para que salga este producto“.

Karin Schöller coordinadora de Programas de SEDi, destacó el alcance social del proyecto. “Esta búsqueda de autonomía es, también, un proyecto social, ya que esperan que con este producto se pueda sostener una mejor calidad de vida para las familias y el arraigo de los y las jóvenes en sus comunidades y cultura“, dijo. Este enfoque, continuó, “incluye el acompañamiento al proceso organizativo de la cooperativa, con especial atención en la participación activa de mujeres, gobernanza con base en economía social y producción agroecológica“.

Actualmente, SEDi se aboca a la búsqueda de financiamiento para las siguientes etapas del proyecto

Paredes describió como “un logro magnífico” el alcanzado por la comunidad Peruti. “Los pueblos originarios descubrieron las propiedades de esta fabulosa planta hace más de 500 años. Peruti es la primera en completar todo el proceso como lo hace el jurua, desde la planta hasta el envasado de la materia prima, y sobre todo, lo hace recuperando una formula ancestral, perdida hace dos siglos, que jerarquiza aún más, sin techo diría, el producto que aquí se presenta“, consideró el empresario y amigo de los mbya guaraníes.

Para cerrar, el agradecimiento de todos los jurua por la oportunidad de ser parte de esta iniciativa que permite el regreso al origen, tiene el sabor de la memoria, es identidad recuperada, soberanía y tradición. Y un deseo: “Ojalá que esta semilla se replique en todas las comunidades mbya guaraníes“.

Cristina Besold

Fotos: Mario Paredes y Cristian Cabrera.