Misiones pierde su riqueza en semillas: el impacto del pino exótico y el vacío legal

En los últimos 25 años, se redujo a la mitad la variedad de semillas nativas y criollas. Esta preocupante pérdida de riqueza genética no es casual; responde directamente al modelo forestal con monocultivo de exóticas que desplaza al monte, fragmentando los ecosistemas y bloqueando el flujo genético esencial de la selva. A este complejo escenario ambiental se le suman la posibilidad de que Argentina adhiera al convenio UPOV 91, que pone en jaque el derecho ancestral de los agricultores a guardar e intercambiar libremente sus semillas, y la falta de reglamentación de la Ley provincial de Semillas. Ante la inacción institucional, el Movimiento Semillero y las organizaciones campesinas resisten en el territorio para resguardar la soberanía alimentaria.

En las siguientes líneas, Enso Ortt, destacado referente, coordinador del Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe (MAELA) y docente de la Escuela Agrotécnica Eldorado en Misiones, quien impulsa activamente la conservación, nos acerca información sobre la situación actual de las semillas nativas y criollas:

El monocultivo forestal y el desplazamiento de la selva

– ¿El modelo forestal que tiene Misiones, con monocultivo de exóticas, impacta en la genética de las semillas nativas y criollas?

El monocultivo de exóticas, sobre todo con pino elliottii, impacta porque ocupa un lugar muy importante y cada vez mayor en la superficie del territorio provincial, lo que hace que compita con la biodiversidad de nuestros montes.

Nuestra biodiversidad se ve amenazada por esa situación. Muchas de esas plantas son híbridos, mejorados en laboratorio, que van aumentando su rápido crecimiento y cada vez son más utilizados por empresas de mediano y gran porte para la producción de pasta de papel. Al ocupar el territorio, desplazan al bosque nativo y lo que sucede es la pérdida de variedad de especies en comunidades ecológicas en nuestra selva.

Nos están quedando relictos en Parques Provinciales donde se puede garantizar un mínimo de flujo genético de especies, pero a nivel de paisaje estamos perdiendo ese flujo genético porque esas poblaciones no intercambian. Entonces, sí considero que impacta negativamente en la riqueza genética de nuestra selva misionera.

La amenaza global: El Convenio UPOV 91 y el negocio de patentar la vida

– ¿Cuál es la situación actual en cuanto a normativa de protección y multiplicación de las semillas nativas y criollas, tanto a nivel provincial como nacional?

Durante los últimos gobiernos, desde el año 2000, siempre apareció la amenaza de modificar la Ley de Semillas 20.247, que garantiza derechos a los agricultores sobre los frutos de sus cosechas.

La Argentina está adherida al Convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), que establece libre el uso de las semillas; o sea que los agricultores que compran una semilla comercial pueden cultivarla y luego guardarla para una próxima siembra, para uso propio.

Esto no ocurre con otros convenios, y esa es la gran amenaza. Puntualmente, nos preocupa que la Argentina adhiera a la convención internacional conocida como UPOV 91, que endurece los controles sobre las regalías y el uso propio de las semillas por parte de los agricultores. Ya en la Ley Bases hubo un intento de que el país adhiera, y el Acta Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos también tiene una cláusula en ese sentido, en un sentido que beneficia a las multinacionales como Syngenta, Bayer-Monsanto, Bioceres y la nacional Don Mario.

Estamos con esas amenazas.

Desde las organizaciones campesinas promovemos una reflexión y una campaña para informar a la sociedad de estos riesgos.

– ¿Qué semillas de origen alimentario se ven amenazadas en Misiones?

La amenaza en riesgo es para todas las semillas de origen alimentario que intercambian los agricultores.

Si avanza la adhesión de la Argentina con UPOV 91, todas las semillas que se registren o que se patenten a través de esta normativa van a tener restringido el uso propio.

Quiere decir que las semillas que hoy tienen una alta importancia en la alimentación, si son registradas, no pueden ser entregadas o intercambiadas en forma gratuita como lo venimos haciendo.

Esas son las condiciones y eso correría para todas las semillas.

Una vez que avancen con estas adhesiones a nivel país, cuando logren prohibir el uso propio de la semilla, viene la cuestión de patentar las variedades y ahí hay que pagar por el uso de las semillas patentadas. Ese es el negocio: el cobro de las regalías por el uso de las semillas.

Ley de Semillas de Misiones: Una norma sin reglamentar ni presupuesto

– Misiones tiene una Ley que protege a las semillas nativas y criollas.

Sí, tenemos la Ley de Protección de Semillas Nativas y Criollas Nº 80, sancionada en el 2020. Pero todavía no está reglamentada, al menos yo no encontré su reglamentación; la pedí y no me la están pasando.

Es una ley que declara que no se pueden modificar genéticamente las semillas nativas y criollas, salvo expresa autorización de un consejo que tiene que estar constituido. Declara de interés provincial y social las ferias de intercambio de semillas, que con eso resguardamos el flujo genético, y crea un registro de semillas. Lamentablemente no habla de presupuesto asignado, tampoco valoriza una historia con el programa de compra estatal de semillas, con programas que hubo anteriormente y que se descontinuaron.

Entonces consideramos que es una ley que favorece pero que no fortalece completamente a las semillas como quisiéramos los que trabajamos en esto.

El recuerdo de las políticas públicas discontinuadas

– Al citar un programa de compra estatal de semillas, a cuál se refiere?

Al Programa de Sostenimiento del Empleo y la Seguridad Alimentaria, implementado entre los años 2004 y 2014, financiado por el Ministerio de Trabajo de la Nación. El Ministerio del Agro de Misiones compraba a 5 cooperativas de San Pedro y Pozo Azul hasta 60 toneladas de semillas, y las distribuía a los municipios. Eso generó una actividad económica que después se descontinuó y redujo el movimiento de las cooperativas, quedando, creo, dos que siguen produciendo y comercializando semillas.

Ese programa fue clave para que las familias tengan un ingreso económico y se distribuyeran semillas de calidad en toda la provincia.

La inacción del Estado y la falta de apoyo a los productores

– Si no está reglamentada la Ley de Semillas de Misiones, ¿quiere decir que no se aplica en el territorio?

No se aplica en el territorio la norma. Vemos que no hay equipo. Si bien el órgano de aplicación es la Secretaría de Agricultura Familiar, vemos escaso o nulo apoyo a las organizaciones en la promoción de las Ferias de Intercambio de Semillas, y también vemos una falta de reconocimiento a organizaciones de la sociedad civil y a productores que vienen trabajando hace mucho tiempo, 25-30 años, en resguardo y multiplicación de semillas nativas y criollas. Hay una falta de reconocimiento y de integración del proceso organizativo de las organizaciones de agricultores.

Agricultura Familiar no tiene acciones concretas o programas que en el territorio estén promoviendo espacios, generando propuestas, proyectos de financiamiento, de construcción, de Casas de Semillas… Hay una falta de coordinación y diálogo entre Agricultura Familiar y los espacios donde el movimiento semillero tiene una experiencia muy grande y no es reconocido.

El termómetro de las ferias: Variedades en peligro y resistencia territorial

– Para comprender mejor la importancia de las semillas, ¿qué cantidad y variedad de especies registra el Movimiento Semillero en Misiones?

Tenemos agrobiodiversidad, que es la diversidad de plantas y animales que gestionan los agricultores en sus chacras. Por ejemplo, en la feria de semillas del 2024, en Capioví, hicimos un registro de las variedades que se intercambiaban y pudimos identificar 252 muestras, agrupadas en 91 especies que representaban a 32 familias.

– ¿Qué familias de semillas registraron con mayor proporción de intercambio?

La de los porotos. Hay una diversidad enorme de porotos y chauchas. En segundo lugar, todos los zapallos, melón y sandía. En tercer lugar, los maíces y el arroz. En cuarto lugar, los ajíes, pimientos y tomates.

El porcentaje mayor tiene que ver con la cultura alimentaria, con la zona.

Desde el Movimiento por las Semillas Campesinas continuamos haciendo el relevamiento todos los años.

– ¿Tienen más datos para evaluar si se ha modificado el número de variedades a lo largo de los años?

Sí. Podemos evaluar teniendo en cuenta que en la primera feria, en el año 1997, en San Vicente, había un registro de muestra de 600 variedades. Si comparamos con la del 2024, estamos hablando de la mitad. Eso, en 25 años.

Casas de Semillas: El refugio de la agrobiodiversidad misionera

– ¿La agrodiversidad está presente en determinadas zonas de Misiones?

Cuando hablo de agrobiodiversidad es de todo Misiones. Dependiendo de la zona geográfica, de la región, altura, geografía, van a existir especies adaptadas a la zona.

Hay zonas que son de producción semillera, como Pozo Azul, que tienen una historia con la producción de semillas muy importante, principalmente de maíz, poroto y arroz. En cada chacra de agricultores familiares hay semillas que se cultivan año tras año.

Como parte de las acciones de protección de semillas, en los últimos años aparecieron las Casas de Semillas, espacios donde organizaciones de agricultores tienen un lugar donde guardan de un año para el otro las variedades que están priorizando. Hay 12 Casas. Se hacen capacitaciones desde la Red de Agricultura Orgánica de Misiones (RAOM) para que los guardianes y guardianas de semillas sigan produciendo.

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