Misiones se queda sin los mayores expertos en recuperación y reintroducción de fauna silvestre


Entrevista a Jorge Anfuso (reintroducción de animales silvestres, Guirá Oga / Isla Palacio). Parte 1.

Durante 34 años, Jorge Anfuso y Silvia Elsegood, a través de Guirá Oga y la Isla Palacio, rehabilitaron y reincorporaron animales a la Selva, utilizando el método de Cestrería, reconocido mundialmente, y protocolos que garantizaban su supervivencia. El avance del furtivismo (llegando a situaciones donde hubo que trabajar con escolta policial), los escasos recursos que destina el Ministerio de Ecología a la custodia de los bienes naturales, y casos judiciales impunes, todas acciones repetidas a lo largo del tiempo, desencadenaron la decisión de dar un paso al costado.

En una profunda entrevista, Anfuso repasa el tiempo actual, y advierte que si no se toman medidas, la Isla Palacio (Monumento Natural Provincial) volverá a convertirse “en un gran coto de caza, terminando por diezmar la tan poca fauna que le queda a este emblemático sitio”.

Paranaense (P.). Después de 34 años de trabajo, junto a Silva, tomaron la decisión de no continuar con las tareas para reintroducción de animales silvestres en la Isla Palacio.

Jorge Anfuso (J.A.). No solamente dejamos de rehabilitar y reintroducir fauna silvestre en la Isla Palacio, también estamos dejando la conducción de Guirá Oga en 2026, para que continúe directamente la Fundación de Historia Natural Félix de Azara. La razón fundamental fue la imposibilidad de continuar rehabilitando fauna silvestre en la Isla Palacio y sin esa posibilidad ya las reintroducciones no serán positivas, efectivas y exitosas como coronaron a Guirá Oga con un alto índice de efectividad a través de los años.

P. Marca el período de la pandemia COViD (2019- 2020) como el principio del fin de la Estación Biológica Juan Carlos Chébez, ahí en la Isla, y por lo tanto el principio del fin de todo el trabajo que venían haciendo. ¿Por qué? ¿Qué cosas ocurrieron en ese período?

J.A. Hasta abril/mayo durante la pandemia, el área de la isla y sus costas vecinas se mantuvieron como los años anteriores, con poca o nula presencia de cazadores furtivos, pero a partir de esa fecha se multiplicaron por todos los sectores tanto pescadores y cazadores furtivos, que a su vez muchos de ellos, se mostraron muy violentos en su accionar.

El control que durante el período de la pandemia pudo realizarse a través del cuerpo de guardaparques del Ministerio de Ecología, fue insuficiente y ello desencadenó un descontrol en toda el área que si bien, medianamente pudo corregirse el problema con patrullas de guardaparques y policía, a partir de ese momento, nada volvió a ser como antes.

Además, el furtivismo se tornó más violento y hasta hubo que lamentar tiroteos entre guardaparques y furtivos que dejaron en consecuencia heridos graves. A partir de allí la guerra estaba declarada, y después de casi 20 años en que no se registraba presencia furtiva en la isla, comenzaron a aparecer evidencias de furtivismo. Se intensificaron las patrullas de guardaparques y Policía, que multiplicaron sus tareas de control y vigilancia y hasta tuve que lamentar amenazas particulares, por personas relacionadas al furtivismo. Las condiciones de trabajo se fueron deteriorando y hacia fines del 2024 debíamos en muchas ocasiones ser escoltados por la Policía Lacustre o guardaparques, cuando realizábamos los cambios de guardia de nuestro personal. A mediados del 2025 y ante la insostenible situación, se puso fin a casi 34 años de trabajo en la Isla Palacio y el cierre definitivo de la Estación Biológica Juan Carlos Chébez.

Con nuestra ausencia definitiva, el destino de la fauna silvestre que históricamente frecuentaba la isla y costas vecinas del continente, está condenada. Lejos quedó la protección que el Ministerio de Ecología en 1996 declaró Monumento Natural Provincial a la Isla Palacio y sus históricos alrededores, ya que volverán a convertirse en un gran coto de caza, terminando por diezmar la tan poca fauna que le queda a este emblemático sitio. Si bien la presencia de los guardaparques mantiene una mínima presencia, es insuficiente para un área tan sensible.

P. Dada tu experiencia y conocimientos, ¿Cuáles son las causas de la presencia de cazadores furtivos? ¿Qué medidas cree que deben implementarse desde el Ministerio de Ecología para disuadir la presencia de cazadores furtivos? ¿Cree que la figura de delito podría incidir favorablemente para evitar esto? ¿Qué otras medidas deben tomarse?

J.A. Las áreas protegidas necesitan mucha más presencia por parte de los guardaparques. El Ministerio debería disponer de mayor cantidad de ellos bien equipados, bien formados con recursos económicos que logren cubrir las necesidades del personal para cada salida al monte, que hoy se está jugando la vida en cada patrulla, si bien en muchas ocasiones los respalda la Policía Ambiental, las patrullas son esporádicas y no se repiten regularmente y hoy los tiempos han cambiado y los furtivos ahora sin dudar, usan sus armas para evitar ser detenidos.

Si Misiones quiere seguir manteniendo su biodiversidad debe encaminarse a un sistema de defensa muy bien preparado para contrarrestar el avance de estos individuos que ya no son furtivos, sino que los podemos considerar delincuentes. No alcanzan hoy los recursos destinados para cubrir las áreas protegidas y si Misiones quiere seguir liderando de verdad el patrimonio natural de todos los misioneros, deberá actuar en consecuencia.

Por supuesto que estas medidas deberían estar acompañadas de un cambio profundo en la ley. En primer lugar, hay que capacitar a los jueces, fiscales, y todo el aparato judicial como también a los políticos, para que actúen en consecuencia, cuando se está frente a un ilícito sobre temas ambientales como caza o pesca furtiva, atropellamientos en áreas protegidas, tala de árboles y otros atentados contra el medio ambiente.

La muerte de un animal silvestre bajo estas circunstancias, es un paso más, que los lleva a una extinción segura; la tala de un árbol necesitará luego 100 años como mínimo para volver a cumplir con su rol determinado, y si sumamos todas las acciones que los furtivos, depredadores y quienes contaminan, en menos de 20 años vamos a notar una disminución muy alarmante de fauna silvestre y una selva muy empobrecida.

Hay que mejorar las leyes y endurecer las penas. Hoy quien mata un animal silvestre o tala un árbol centenario, comete una “infracción” considero que debería ser delito, porque, entre otras, “está atentando el futuro de las próximas generaciones al privarlos de poder contemplar a la fauna silvestre en su ambiente natural.”

P. ¿Nos puede dar un ejemplo de esta complejidad para resolver la situación?

J. A. Si. Uno de los ejemplos que ocurrieron en uno de los últimos acontecimientos que desencadenaron nuestra decisión de dejar la Isla Palacio. En setiembre de 2024, nuestros guardaparques, aspirantes ya recibidos, a guardaparques profesionales de la escuela de San Pedro, que realizaban el trabajo de rehabilitación de fauna silvestre en la isla, regularmente patrullaban en bote todo el perímetro de la misma y sus alrededores, observaron movimientos inusuales en las costas frente a la isla. Al acercarse despacio y en silencio, observaron a varias personas que se encontraban faenando a una corzuela grande (Mazama americana) que colgaba de un árbol. Al identificarse nuestros guardaparques, todas las personas allí presentes, alrededor de seis personas, se dieron a la fuga. Se alertó urgente a los guardaparques del MERNR, quienes inmediatamente y acompañados por Policía Lacustre se hicieron presentes corroborando el hecho, mientras buscaban y secuestraban elementos que los furtivos tenían en su poder y dejaron en su desesperada huida. Varias conservadoras repletas de peces recién capturados, cientos de redes de pesca, cartuchos de escopeta, evidencia de plumas de alguna pava de monte (Penélope superciliaris) recién cazada, se encontraban diseminados en todo el sitio. En su rápida retirada dejaron además, un teléfono celular conteniendo más de 600 fotografías que mostraban a varias personas retratadas cazando y disfrutando reuniones familiares con los productos de la caza obtenidos ilegalmente, a través del tiempo. Luego apareció una tarjeta de débito, por lo que se secuestraron todos los elementos que luego fueron entregados a la justicia. Durante la búsqueda de más elementos de los furtivos también aparecieron los restos óseos de dos tapires muertos hacía ya bastante tiempo.

A pesar de la abrumadora cantidad de evidencia confiscada, reconociendo a las personas con sus nombres y apellidos, sabiendo exactamente sus domicilios, nunca avanzó el caso.

P. También es cierto que la mayoría de las personas que cazan animales, lo hacen por placer y no por necesidad.

J.A. Hoy nadie mata un animal silvestre por necesidad, los individuos apresados por guardarques y policía, todas son personas con recursos que lo hacen por placer, diversión, pasatiempo, aunque algunos lo quieran catalogar de “cultural”.

Todas estas acciones repetidas a lo largo de semanas y meses, desencadenaron nuestra decisión, de abandonar un lugar histórico, tan importante como la Isla Palacio como Monumento Provincial, ubicada dentro de un área declarada “Sitio de Alto Valor para la Conservación” cercana a dos grandes parques, como el Parque Nacional Iguazú, el Parque Provincial Urugua-í y otras importantes áreas protegidas.

Además y como paso importante, debíamos preservar la integridad física de los guardaparques que particularmente realizaban los monitoreos de fauna y el “alerta temprana” de control y vigilancia de toda la zona, para luego informar a los guardaparques del MERNR, de las diferentes situaciones observadas, donde cada una de ellas eran sistemáticamente registradas en el libro de guardia y novedades de nuestro personal en la estación biológica.

P. ¿En qué estado están las instalaciones que ustedes armaron (con fondos propios) en el lugar para los trabajos de reintroducción durante 34 años? ¿Cuáles son esas instalaciones y si es cierto que donaron al Ministerio de Ecología?

J. A. Hasta ahora (marzo de 2026) en perfecto estado de funcionamiento. Solo se han desarmado jaulas, corrales y todo aquello que se utilizó para rehabilitación de fauna.

La Isla Palacio es propiedad de la empresa Arauco S.A que desde hace muchísimos años la cedió a Guirá Oga para que desarrollemos allí la tarea de rehabilitación de fauna silvestre. El Ministerio de Ecología la nombró “Monumento Natural Provincial Isla Palacio” y es quién tiene el control efectivo no solo de la isla, sino de todo el perilago incluyendo las 260 hectáreas protegidas frente a la isla y nos acompañó todos estos años.
Toda la zona está comprendida como “Área de Alto Valor para la Conservación” por su valor ambiental.

En 2014 cuando decidimos construir la Estación Biológica presentamos la solicitud al Ministerio de Ecología, que a través de una resolución autorizó la construcción de la estación con la condición de que si en algún momento finalizaran las operaciones de rehabilitación en la isla, la vivienda y estación, deberían ser donadas al Ministerio de Ecología, algo que hasta ahora aún no se pudo realizar y es de esperar que así suceda porque podrían servir las instalaciones para continuar rehabilitando fauna silvestre, como también fundar allí un “destacamento avanzado” para que los guardaparques y la policía puedan en algunos minutos, repeler cualquier intento de pesca o caza furtiva rápidamente.

Hoy, es custodiada exclusivamente, por el esfuerzo personal de los guardaparques del MERNR que conocen sin lugar a dudas, el valor estratégico que significa mantenerla activa.

Además, con Silvia hemos logrado darle forma junto técnicos de la Fundación Azara, al más completo plan de manejo de un área protegida como la Isla Palacio, por la calidad y cantidad de información adjunta a través de tantos años de estudio y relevamientos que mes a mes se fueron actualizando y fue puesto a disposición del MERNR.