La reserva privada “Rojaijú Ivorasá”, ubicada en San Pedro, se incorporó oficialmente, a través de un convenio entre el Ministerio de Ecología y la propietaria Camila Miravalles Stasta, al Sistema de Áreas Naturales Protegidas (ANP).
La reserva tiene 350 hectáreas de Selva Paranaense, con destacada presencia de las milenarias Araucarias angustifolia (Pino Paraná). Está ubicada sobre la Ruta Nacional 14 en Piñalito Sur, frente al Parque Provincial Piñalito, dentro del Corredor Verde, afianzando el necesario proceso de unión entre las áreas protegidas, Parque Urugua-í y la Reserva de Biósfera Yabotí.
Stasta, de formación profesional bióloga, señaló que uno de sus objetivos es multiplicar la educación ambiental en la zona: “Hay cuatro escuelas que rodean la Reserva, y la idea es poder incorporarlas al proyecto, dando talleres, trayéndoles al área, para que los niños generen una conexión con el monte”.
También, agregó, se prevé crear un pasa fauna e impulsar la investigación científica de flora y fauna. “Queremos desarrollar una estación biológica, ya que en Misiones la única está en Iguazú. Este es un bosque de araucaria, un sistema distinto, con especies endémicas, y sería muy importante contar con un espacio para investigadores”, señaló la bióloga.

La Araucaria angustifolia (Pino Paraná) es un género de coníferas que destaca por su resistencia y longevidad. Es un coloso nativo de la Selva en Misiones, declarado Monumento Natural Provincial. Este árbol perenne puede superar los 40-50 metros de altura, fundamental para la biodiversidad y la cultura local, vinculado al pueblo indígena Kaingang (o Caingang). Aunque su población se redujo drásticamente, forma bosques en San Pedro, siendo fuente de piñones y hábitat de especies protegidas.
“Rojaiju” es una palabra guaraní que se utiliza para expresar un sentimiento profundo de amor.
Esta nueva incorporación se suma a las 116 Áreas Naturales Protegidas que tiene Misiones, de las cuales 57 son privadas.