¿Qué diferencia existe entre saber cuánto llovió ayer y conocer cuánto llueve habitualmente en una época del año? La respuesta está en contar con una serie histórica extensa. Un registro aislado muestra un momento puntual, pero décadas de mediciones ponen ese dato en perspectiva.
Ese es el valor de la Estación Agrometeorológica del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Cerro Azul, que en este septiembre de 2026 cumplió 60 años recopilando datos bajo las normas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El valor de la información en contexto
“Un dato meteorológico aislado nos dice qué ocurrió un día determinado; una serie de 60 años nos permite saber si ese dato es normal, excepcional o récord”, explica la Mgter. Silvia Albarracín, responsable del área de Agrometeorología de la EEA INTA Cerro Azul.
La continuidad de los registros permite analizar sequías, excesos hídricos, heladas, olas de calor y la variabilidad de las lluvias a lo largo del tiempo.
- Agosto de 1972 (El Niño fuerte): 449,3 mm acumulados.
- Agosto de 2026: 149,7 mm registrados.
- Récord diario (1967-2025): 247,5 mm el 2 de mayo de 2024.
Planificación y prevención frente a El Niño
El promedio de lluvia anual para las campañas de Cerro Azul (1967-2025) es de 2.003 mm. Sin embargo, durante eventos de El Niño, los valores superan ampliamente la media:
| Campaña / Año | Precipitación Total | Observación |
| 1991-1992 | 2.132,8 mm | Ciclo El Niño |
| 1997-1998 | 3.022,6 mm | Ciclo El Niño |
| 2014 | 3.034,6 mm | Máximo histórico anual |
| 2015-2016 | 2.562,6 mm | Ciclo El Niño |
Aunque estos datos no predicen la cantidad exacta de lluvia futura, ayudan a prever escenarios. Para el productor es clave evaluar la intensidad de las precipitaciones, las reservas de agua en el suelo y los riesgos asociados, como la erosión, la saturación del perfil y los problemas sanitarios en los cultivos.
“Para el productor no interesa solamente saber cuánto va a llover, sino cuándo, con qué intensidad, cómo está la reserva de agua del suelo y qué ocurrió en situaciones similares del pasado”, destaca Albarracín.
Evolución tecnológica y el factor humano
Cerro Azul mantiene sus mediciones convencionales para conservar la homogeneidad de la serie de datos, incorporando tecnología moderna de forma complementaria:
- Variables registradas: Temperatura del aire y suelo, humedad, precipitación, viento, heliofanía, evaporación y balance hídrico.
- Tecnología actual: Estaciones automáticas, sensores electrónicos y el sistema SIGA para la gestión centralizada de datos.
- Capital humano: El trabajo iniciado por Hugo Galeano fue continuado por José Olinuck, Marta Farinola, Antonio Cardozo, Lucas Morel y recientemente Silvia Albarracín, junto con una red local de observadores auxiliares.
Seis décadas después, el INTA Cerro Azul consolida una base de datos fundamental para interpretar la variabilidad climática y transformar los registros en herramientas útiles para la planificación agrícola.
Texto y fotos: Martín Ghisio / INTA Cerro Azul.