La Asociación Orembaé elevó a la Justicia documentos científicos y de la Auditoría General de la Nación que dan cuenta de la situación de vulnerabilidad para la biodiversidad, ampliando el pedido de nulidad de la Resolución que autoriza microeventos en el espacio protegido. Advierte que hay más visitantes que lo recomendado, y falta de personal y de planificación técnica, afectando a la fauna silvestre. “No podemos permitir que el Parque se convierta en un centro de eventos comerciales a costa de su integridad ecológica”, sostienen desde la organización.
Posadas, Misiones, 1 de febrero de 2026 (Prensa Orembaé). Ante la aparición de pruebas documentales que confirman un escenario de “vulnerabilidad extrema” para la biodiversidad del Parque Nacional Iguazú (PNI), la Asociación Civil Orembaé formalizó una ampliación de la demanda de amparo ambiental contra la Administración de Parques Nacionales (APN), exigiendo la nulidad de la Resolución que autoriza eventos sociales en el área protegida.
En diciembre pasado se conoció que la Administración de Parques Nacionales (APN) aprobó un régimen excepcional, transitorio y experimental, contemplada en la Resolución APN N° 460/2025, autorizando la realización de microeventos de hasta 60 participantes en sectores de uso público intensivo del Área Cataratas del Parque Nacional Iguazú. El 16 de enero de 2026, Orembaé presentó una acción de amparo ambiental ante la Justicia Federal de Puerto Iguazú para que se declare “la nulidad absoluta e insanable de la Resolución APN N° 460/2025”.
Ahora, la organización dedicada a la defensa de los bienes naturales y valores culturales formalizó una ampliación de ese amparo, con “informes de la Auditoria General de la Nación, donde se pone de manifiesto la ausencia de indicadores de niveles de protección ambiental, como la crisis de gestión del Parque, que se puede calificar de reactiva y deficiente”, explicó el doctor Martín Ferroni, de Orembaé. “Estudios científicos -advirtió Ferroni- demuestran como en las zonas de uso público del Área Cataratas se generó una ‘tensión ecosistémica’ de la fauna sin precedentes”.
La ampliación de la demanda jurídica “se fundamenta en cuatro ejes críticos detectados tras un análisis exhaustivo de documentos técnicos oficiales y estudios científicos de reciente aparición”, que aquí se detallan:
1. Colapso Operativo: Mucho Turismo, Poco Control: Los datos oficiales del Plan de Gestión del PNI revelan una asimetría alarmante: mientras el Parque Iguazú lidera las estadísticas de visitación de todo el país, solo cuenta con el 6,7% del personal total de la APN. “Esta desproporción impide un control efectivo de los impactos ambientales generados por el turismo de masas”, observa Orembaé.
2. Evidencia Científica: Desplazamiento de Fauna: “Se ha incorporado como prueba una investigación clave (Casado, 2018) que demuestra fehacientemente cómo el Uso Público Intensivo (UPI) está alterando el comportamiento de los mamíferos del área. La fauna silvestre está modificando sus hábitos o abandonando sectores críticos debido a la presión humana constante, generando una “tensión ecosistémica” sin precedentes.
3. “Capacidad de carga: El colapso en números según los documentos técnicos de la APN, la Capacidad de Carga Efectiva (el máximo de personas que el Parque puede gestionar realmente con sus recursos actuales) se estima en 6.902 visitantes diarios. Sin embargo, se han encontrado registros históricos y recientes que demuestran una violación sistemática de este límite:
• En 2018, se registraron picos de más de 10.000 personas diarias durante jornadas consecutivas, alcanzando un máximo de 10.500 (MisionesOnline, 19 de julio de 2018) .
• En 2024, esta tendencia crítica persiste, volviendo a superar la barrera de los 10.000 visitantes (Chaco día por día, 18 de julio de 2024). Este excedente de casi un 50% por encima de la capacidad permitida pone en jaque la integridad del ecosistema”.
4. Fallas de Gestión y Auditoría: La Auditoría General de la Nación (AGN) ha emitido informes contundentes señalando “debilidades estructurales” en la gestión de la APN. “La falta de metas claras y la ausencia de indicadores de conservación medibles convierten la protección del Parque en una gestión reactiva y deficiente, incapaz de prevenir daños irreversibles”.
5. Violación de la Zonificación por “Microeventos“: Orembaé denuncia que la implementación de “microeventos” y actividades comerciales adicionales “vulnera la zonificación de seguridad ambiental. Estas actividades se realizan sin los debidos Estudios de Impacto Ambiental (EsIA) integrales, ignorando el efecto acumulativo que el turismo nocturno y comercial tiene sobre un Sitio de Patrimonio Mundial de la UNESCO”.
“No podemos permitir que el Parque Nacional Iguazú se convierta en un centro de eventos comerciales a costa de su integridad ecológica. La falta de personal y de planificación técnica denunciada por la propia AGN es la prueba de que se está priorizando el negocio por sobre la conservación“, declaró la comisión directiva de Orembaé.
La Asociación Orembaé, agregan, “reafirma su compromiso con la protección de la Selva Paranaense y exige a la Justicia la inmediata aplicación de medidas que frenen la degradación de este ecosistema vital”.