La recuperación y cuidado de las vertientes que alimentan la cuenca alta del arroyo Cuña Pirú, que ingresa al Parque Salto Encantado y da forma a la imponente cascada de 64 metros de altura, en la zona centro de Misiones, es un necesario ejemplo a imitar. A seis años de su inicio, este trabajo comunitario, coordinado por el Comité de Cuenca, tiene muy buenos resultados, constituyéndose en un hecho relevante en tiempo de crisis hídrica en Misiones.
“En el 2019 retomamos el relevamiento de la zona y a mapear, para conocer con datos concretos cuál era la situación de las nacientes del arroyo Cuñá Pirú, y también del arroyo Alegre, los dos sumamente importantes para las poblaciones rurales y urbanas de los municipios de Salto Encantando y Aristóbulo del Valle“, recordó la ingeniera agrónoma Ana Corral, lugareña, integrante del Comité de Cuenca local. “En el 2021 hubo una propuesta para cuidar el Parque Provincial Cuña Pirú y ahí fue que presentamos nuestra propuesta para cuidar el agua“, agregó.

En julio de 2021, el IPRODHA, a través del programa de Viviendas Rurales, se comprometió a financiar la iniciativa presentada por el Municipio de Salto Encantado y por el Comité de las Altas Cuencas de los Arroyos Cuña Pirú y Alegre, generando un favorable y alentador marco institucional.
“Al ser canalizado a través del IPRODHA logramos incluirlo como política del Estado, donde el productor no tuvo que poner un peso, porque no es una mejora para su chacra, es un servicio que da su chacra a la cuenca, y en ese marco, queremos destacar que desde el IPRODHA se entendió y aceptó destinar dinero a esa chacra para garantizar el agua en toda la cuenca“, evaluó Corral en Otro Aire de FM Universidad.
El plan de trabajo acordado con la familia productora dueña de la chacra a adecuar, debidamente formalizado a través de un documento con datos técnicos, comenzó a desarrollarse en la propiedad de Jorge Borichuk. Fue el inicio de la restauración del paisaje y del agua para el consumo de la población, para la producción agraria y para el turismo.
Una tarea urgente
“Es urgente frenar el deterioro de la cuenca y recuperarla“, se lee en uno de los informes presentados en el inicio del proyecto. Es que “la alta cuenca hidrográfica del arroyo Cuña Pirú provee servicios ecosistémicos de gran valor para la sociedad, como la provisión de agua y el turismo, en este caso particular“, continúa. Y las áreas rurales agrícolas que corresponden a la microcuenca “han sufrido una disminución drástica de su masa boscosa y sumado a las sequías que cada vez más se intensifican, lleva a la escasez de agua disponible para atender tanto las necesidades básicas de las personas que allí habitan como las necesidades productivas que día a día demandan. Además de los problemas de erosión y de infiltración en el territorio“, advierte el documento.





El diagnóstico presentado fue muy claro y contundente. “Ante el considerable déficit hídrico al que se ven sometidos, los productores presentan la necesidad de empezar a desarrollar acciones concretas de reconstrucción del bosque protector oportunamente perdido y generar las condiciones necesarias para el almacenaje de agua“, plantea el escrito, al tiempo que propone acciones y obras en ese sentido.
La superficie involucrada son 1.240 hectáreas, que incluye a 5 chacras con diversidad de producción. Se realizó un plan de adecuación ambiental de cada chacra con mapeo para identificar los lugares a trabajar, recorridas a campo, y reuniones con productores e instituciones. Se definió concretar cerramiento con alambrado (lo que evita que ingresen animales y destruyan renovales de árboles plantados) de 9 vertientes y 6 humedales bañados; sistemas de protección de vertientes, bombeo (eléctrico o solar) y reservorios para proveer de agua para las familias y para los animales. Queda pendiente la instalación de un caudalímetro en el arroyo Cuña Pirú (para conocer el caudal del arroyo y cómo fluctúa el mismo, y para evaluar el impacto de las acciones de preservación realizadas aguas arriba).
Acción en el territorio
A modo de ejemplo de las tareas realizadas, en la chacra de Jorge Borichuk, de 37 hectáreas, donde hay plantaciones de yerba mate y té, potrero con animales vacunos, producción de porcinos y un sector forestado, se identificaron como principales problemáticas las nacientes sin protección en su entorno (disminuyendo su caudal y su calidad), el ingreso de animales en zona de humedal y vertientes (pisoteo y contaminación), la falta de protección de vertiente para consumo domestico, erosión en caminos, y uso de herbicidas.



Como principal acción, se propuso y avanzó con el cerramiento (alambrado tipo chanchero con un refuerzo de alambrado eléctrico del lado exterior) y la preservación de dos áreas prioritarias (una superficie de 3,3 hectáreas, con incorporación de árboles nativos en el margen del tajamar y de los cursos de agua; dotación de reservorio y bebederos para animales y protección de la vertiente de la que se provee) para proteger las principales nacientes que abastecen al arroyo Cuña Pirú.
En el mismo sentido, se estableció la necesidad de sistematizar los caminos para disminuir la erosión.
“En la cuenca alta se siguió el trabajo con otras dos chacras“, explicó Corral. “La gestión, los acuerdos del plan con el colono, armado de carpetas, ejecución de las obras e inspecciones por parte del IPRODHA llevo entre 4 a 9 meses por chacra“, detalló.
Por otra parte, la restauración del paisaje y la mejora de la infiltración en la cuenca alta del arroyo Alegre, que es la que abastece de agua a Aristóbulo del Valle, se inició en la chacra de Artechuk, ubicada en la cuenca alta del curso de agua, que cuenta con vertientes de gran caudal y actualmente se encuentran desprotegidas y con presión del ganado.
Los árboles para llevar adelante todas estas tareas fueron donados por la Fundación Hora de Obrar y la Biofábrica.
Contexto
El aporte técnico y estratégico para estos trabajos territoriales se enmarcan en la Red de Agua para Desarrollo Rural, un espacio provincial de articulación interinstitucional, coordinado por técnicos y profesionales vinculados con la problemática de los recursos hídricos, que tiene como objetivo recuperar y cuidar el bien común.
La Red cumplió 14 años de vigencia el pasado 30 de marzo (ese día, en 2012, se presentó oficialmente la iniciativa), con muchos avances y, a la par, con muchos desafíos por delante, entre los que cabe citar la demora en la reglamentación de Ley XVI N° 150 – Sistema de Gestión Integrada de Cuencas Hidrográficas, norma sancionada en el año 2022 a partir de la efectividad de la Red, pero que sin embargo no puede implementarse porque el Gobierno no estableció / reglamentó aún cómo se van a financiar, capacitar y otros ítems del funcionamiento de Comités.
“Antes de la sanción de esa norma existían 12 Comités de Cuenca, y tenemos que pensar, si queremos abordar seriamente este tema, en tener en funcionamiento al menos 50 Comités de Cuenca en la provincia“, señaló Corral. Misiones enfrenta la falta de agua en cantidad y calidad desde hace varios años, un problema que tiende a profundizarse y que está directamente vinculado con la situación del monte (https://paranaense.com.ar/misiones-en-2026-menos-bosque-menos-agua-y-el-desafio-de-recuperar-servicios-ecosistemicos/ ).