Misiones está ubicada en el segundo corredor de tornados más importante del mundo, solo por detrás de Estados Unidos. Conocida como el “Pasillo de los tornados de Sudamérica”, esta región —que abarca zonas de Argentina, Paraguay, Brasil, Uruguay y Bolivia— concentra la mayor cantidad de tormentas severas del subcontinente. Su alta reactividad responde a la confluencia de tres masas de aire: los vientos fríos de la Patagonia y la Antártida, el aire cálido del norte argentino y Brasil, y las corrientes secas provenientes de la Cordillera de los Andes.
El impacto de El Niño y el cambio climático
La actividad en este pasillo se potencia fuertemente por la interacción entre el fenómeno de El Niño y el calentamiento global.
El Niño aporta un exceso de calor y humedad al noreste argentino. Al combinarse con zonas de baja presión, crea el escenario propicio para la formación de tormentas supercelulares y celdas rotatorias. Aunque la temporada alta ocurre históricamente entre septiembre y noviembre, eventos intensos de El Niño suelen adelantar y volver más violentos estos episodios.
Por su parte, el Cambio climático actúa de la siguiente manera: Una atmósfera más cálida retiene mayor cantidad de vapor de agua. Esta energía acumulada no genera tornados de forma aislada, pero incrementa la frecuencia e intensidad de los fenómenos extremos (granizo gigante y vientos destructivos).
Además, climatólogos de la región advierten que los ciclos de El Niño solían aparecer de forma espaciada (cada diez años) y hoy, debido a la emergencia climática global, ocurren con intervalos mucho más cortos (cada dos o tres años), acelerando los desastres regionales.
Antecedentes recientes en la región
La severidad de estos eventos ha ganado terreno en los últimos años.
El Estado de Paraná, en Brasil, registró 10 tornados en lo que va de 2026, frente a los 50 contabilizados en los últimos 30 años. Se destacan el tornado F4 de noviembre de 2025 en Rio Bonito do Iguaçu (6 fallecidos y el 90% de la infraestructura dañada) y los dos eventos recientes en Francisco Alves y Espigão Alto do Iguaçu en menos de 24 horas.
Misiones, en Argentina, tuvo un episodio severo el 7 de septiembre de 2009, cuando un tornado F4 devastó los parajes de Tobuna y Santa Rosa (San Pedro), causando 11 muertes. Recientemente, un nuevo evento F1 en la misma localidad dejó una víctima fatal y destruyó viviendas y cultivos.

El contexto nacional
Argentina es el país sudamericano con mayor registro de tornados. El Servicio Meteorológico Nacional documentó 368 eventos entre 1930 y 1979. Entre los hitos históricos del «Pasillo» —nombre acuñado por la Red de Estaciones de Climatología Urbana de São Leopoldo— destacan el tornado F5 de San Justo (Santa Fe, 1973), el único de esa categoría registrado fuera de Norteamérica, y «La noche de los 100 tornados» (Buenos Aires, 1993).
Medidas de prevención e infraestructura
Los expertos indican que los lugares más seguros para alojarse en caso de eventos severos son aquellos con estructuras más sólidas, con columnas, vigas y losas diseñadas para resistir vientos intensos.
En Estados Unidos, se utilizan sótanos y habitaciones de seguridad, áreas más seguras dentro de la vivienda a las que las personas suelen acudir en caso de tormentas.
Frente a este escenario, se advierte fundamental pensar en estructuras, especialmente públicas, que puedan resistir este tipo de fenómeno, que es común y natural en la región, pero que a menudo no se tiene en cuenta al diseñar y construir.
Categorías de tornados
Para comprender un poco más sobre los eventos presentes en la región, cabe describir las características de cada categoría, según el libro Tornados en Brasil:
- EF0 (105 km/h a 137 km/h): daños menores, como ramas rotas y daños a antenas de televisión;
- EF1 (138 km/h a 177 km/h): daños moderados; incluye techos arrancados, ventanas rotas y vehículos desplazados de la carretera;
- EF2 (178 km/h a 217 km/h): daños considerables; techos arrancados, edificios rurales frágiles demolidos y objetos ligeros lanzados como proyectiles;
- EF3 (218 km/h a 266 km/h): daños severos; paredes de casas de madera arrancadas, vagones de tren volcados y coches levantados del suelo;
- EF4 (267 km/h a 322 km/h): daños devastadores; casas de madera arrasadas, dejando solo montones de escombros, y grandes escombros convertidos en proyectiles peligrosos;
- EF5 (más de 322 km/h): daños increíbles; Las casas son arrastradas junto con sus cimientos, y las estructuras de acero u hormigón sufren daños extremos.