Con menos de 2.000 empleados para 18 millones de hectáreas, ATE denuncia el vaciamiento de Parques Nacionales

La Administración de Parques Nacionales cuenta con menos de 2.000 trabajadores para resguardar 18 millones de hectáreas, distribuidas en 52 áreas protegidas y cuatro monumentos naturales.

El impacto en la provincia de Misiones

En Misiones hay tres áreas bajo la gestión del Gobierno de Javier Milei: el Parque Nacional Iguazú (Puerto Iguazú), la Reserva Estricta San Antonio (San Antonio) y el Parque Federal Campo San Juan (en Santa Ana).

“Esta gestión se dedicó a diezmar al personal en cada área protegida y sector técnico”, advirtió Marcelo Rojas, delegado de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en Bariloche y especialista con 18 años de trayectoria en análisis ambiental y topográfico, en diálogo con el portal Economías Sustentables.

El dirigente explicó que, tras la asunción del presidente Javier Milei, se registraron más de 70 despidos, la caída de contratos y diversas desvinculaciones.

Brigadistas en emergencia y precarización laboral

Entre los sectores más afectados está el cuerpo de brigadistas contra incendios. “Actualmente no llegan a 400, cuando el propio sistema nacional establece que se necesitarían unos 700”, detalló el informe. A esto se suma una alta precarización laboral: unos 600 de los 1.000 profesionales, técnicos y administrativos están contratados, mientras que la totalidad de los brigadistas opera bajo esa modalidad.

La brecha salarial también agrava el panorama: “Un brigadista inicial en la Patagonia cobra 850.000 pesos, mientras que en la zona centro cobra 650.000. Son personas que arriesgan la vida frente a incendios de gran magnitud”, enfatizó Rojas.

“Un retiro del Estado”: pérdidas en control y conservación

Para el referente gremial, este recorte impacta de lleno en la capacidad de conservación y control del territorio: “Lo que vemos es un retiro del Estado. El organismo pierde poder de fiscalización —tarea clave de los guardaparques— y de preservación”. Asimismo, alertó sobre el riesgo de que las áreas protegidas queden aisladas como “islas” ante el avance descontrolado de las actividades productivas a su alrededor.