Uno de los árboles de araucaria (Araucaria angustifolia) más grandes de Brasil, cariñosamente llamada “Pinheirão”, cayó en las últimas semanas en la Estación Experimental Embrapa en Caçador, situada en el estado de Santa Catarina, Brasil.
El árbol era la cuarta araucaria (Araucaria angustifolia) más grande del país, con 44 metros de altura y 2,45 metros de diámetro a la altura del pecho (DAP), según estudios realizados por el profesor Marcelo Scipioni de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC).
La caída movilizó a un equipo de Embrapa Florestas para recolectar material genético (ADN) e intentar clonarlo.
El árbol se encontraba en la Estación Experimental de Embrapa en Caçador, y en el campo, el equipo evaluó la existencia de brotes viables para el proceso de rescate del material genético. “Idealmente, este tipo de material debería recolectarse entre cinco y diez días después de la caída del árbol. Sin embargo, el equipo observó brotes viables”, explica Ivar Wendling, investigador de Embrapa Florestas. El material se envió al laboratorio para su injerto y se estima que tardará unos cien días en confirmarse el éxito del procedimiento. “Este material se encuentra en la parte alta, en la copa del árbol, y debido a su altura, el procedimiento solo sería posible trepando, lo cual era inviable para este árbol, o, lamentablemente, derribándolo”, explica Paulo César, becario del equipo. La iniciativa busca preservar y estudiar características genéticas singulares de la especie, como su altura y longevidad.
Edad
Nunca se ha podido determinar con precisión la edad exacta del árbol de Pinheirão, ya que su tronco hueco impidió la aplicación del método más exacto: la dendrocronología, que consiste en contar los anillos de crecimiento formados año tras año en su interior. En árboles intactos, esta lectura se puede realizar con una barrena, que extrae una muestra de madera del tronco, generalmente a la altura del pecho, hacia el centro del árbol, donde se encuentran los anillos más antiguos. En árboles caídos, se extrae un disco para el conteo, también con un corte a la altura del pecho.
La elección del DAP (diámetro a la altura del pecho, convencionalmente fijado en 1,30 metros desde el suelo) sigue un estándar internacional y criterios técnicos: a esta altura, los anillos tienden a ser más regulares y representativos del crecimiento del árbol, con menor interferencia de deformaciones en la base, como raíces expuestas o ensanchamiento del tronco. Esto aumenta la fiabilidad de la muestra y permite comparaciones más precisas entre diferentes estudios e individuos.
En el caso de Pinheirão, el equipo, con la orientación del técnico Arnaldo Soares de Embrapa Florestas, también recolectará próximamente anillos de crecimiento en una zona donde la madera aún se encuentra intacta (aproximadamente a 5 metros de altura). En este caso, los anillos se pueden contar directamente, pero el resultado solo indicará una edad mínima para el árbol, ya que no se registrarán los primeros años de crecimiento, cuando el tronco aún no había alcanzado esta altura.
Inspiración
Desde 2003, cuando el equipo del Laboratorio de Monitoreo Forestal de Embrapa, en colaboración con profesores y estudiantes de la UFPR, comenzó a instalar experimentos en la Estación Experimental de Embrapa en Caçador, el árbol Pinheirão fue visitado con frecuencia. “Debido a la fragilidad observada en el tronco (hueco), se decidió no realizar ninguna investigación para determinar su edad, pero este árbol sin duda sirvió de inspiración para muchos de nuestros trabajos“, explica la investigadora María Augusta Doetzer Rosot.
Investigadores de diversas instituciones internacionales como la FAO, la Universidad Politécnica de Madrid, el Centro de Investigación y Docencia Agronómica (CATIE – Costa Rica) y la Red Internacional de Bosques Modelo (Canadá) participaron en jornadas de campo en la Estación, siendo la visita al Pinheirão uno de los momentos más esperados del programa.
Aunque no es posible estimar la edad del árbol, su tamaño monumental lo ha convertido en un punto de interés dentro de la estación experimental. Incluso en una zona de acceso restringido, era común que investigadores y personal se acercaran al lugar para monitorear su desarrollo. Para Anderson Feltrim, gerente de Epagri, la institución estatal que colabora con Embrapa en la estación experimental, “la movilización actual refleja no solo el valor científico del árbol, sino también el vínculo que se ha forjado a lo largo de los años entre todos los que hemos convivido con él. Tan pronto como notamos la caída, contactamos a Embrapa, porque comprendemos el valor científico de su estudio”.
Ya se había presentado una situación similar. En Cruz Machado/PR, un gran árbol de araucaria también fue clonado tras su caída, en un proyecto también llevado a cabo por Embrapa Florestas. Esta experiencia sirve como referencia técnica para la operación actual en Caçador.
¿Por qué están cayendo estos gigantes?
Estudios recientes del profesor Marcelo Scipioni (UFSC) señalan que el principal villano no es el viento, sino las precipitaciones extremas y la saturación del suelo. Los eventos climáticos intensificados por El Niño transforman los suelos de arcilla en superficies inestables, comprometiendo el anclaje de las raíces de estos enormes y pesados árboles.
El pino ha servido de inspiración para investigadores de todo el mundo durante décadas. Ahora, la expectativa es que su ADN permanezca vivo y ayude a trazar nuevas estrategias de conservación para la especie.
La Estación Experimental Embrapa en Caçador es un centro de investigación clave centrado en la conservación forestal y el desarrollo agrícola, con especial énfasis en el ecosistema de la Araucaria y la fruticultura).
Fuente, textos y fotos: EMBRAPA / Gustavo-Fonseca.