Entrevista a Jorge Anfuso (reintroducción de animales silvestres, Guirá Oga / Isla Palacio). Parte 5.
Paranense (P.). Ahora que ya no están en la Isla Palacio, ¿Misiones se quedó si un lugar, sin un equipo de personas, que garantice una correcta reintroducción de animales silvestres al ambiente?
Jorge Anfuso (J.A.). TOTALMENTE. Misiones perdió la oportunidad de convertirse en un ejemplo en el trabajo de rehabilitación y reintroducción de fauna silvestre y en Argentina fue pionera del desarrollo de esta actividad a través de nuestra intervención en la isla, no solamente en la realización de programas para rehabilitar individualmente animales que han tenido la desafortunada experiencia de cruzarse en el camino del hombre, como proyectos de reintroducción de especies en peligro o vulnerables con notable éxito en el corto plazo.
P. Frente a lo que es evidente: la fracturación del Corredor Verde y la advertencia de organizaciones de una grave crisis ecológica, ¿qué recomendaría como medidas a implementarse?
J.A. No cabe duda que si bien Misiones posee el último remanente de Bosque Atlántico, también es cierto que el furtivismo está diezmando las poblaciones de fauna silvestre y el yaguareté, la joya más preciada y en la que se destinan los esfuerzos y fondos nacionales e internacionales, serán insuficientes en los próximos años. Cuando se agrave la presencia de biodiversidad como está ocurriendo, deberán utilizarse técnicas de reintroducción apropiadas, para evitar la fragmentación de las distintas especies de fauna silvestre de nuestra selva.
Aconsejo comenzar lo antes posible a desarrollar programas serios de reintroducción de fauna silvestre en peligro, reforzando las poblaciones antes que sea demasiado tarde. Si continuamos utilizando el yaguareté como modelo comparativo, nos encontramos frente a una situación que se está agravando en los últimos tiempos.
Históricamente el yaguareté en Misiones ha presentado problemas al acercarse a las chacras o zonas pobladas, con el peligro que ello conlleva. Inmediatamente los pobladores solicitan que estos grandes felinos, sean retirados de allí rápidamente. Pero ello ocurría esporádicamente y no se consideraba un serio problema. Hoy nos encontramos frente a una situación muy grave que es la reiterada aparición de nuestro tigre criollo en las poblaciones humanas.
Históricamente la traslocación de estos ejemplares ha fracasado, como la reciente y última traslocación o traslado de la yaguareté Pará y sus cachorros, de lo que nada se supo después de ser llevada a su último destino. Estudios realizados por Peter Crawshaw, biólogo brasileño que en los años 80/ 90 realizó sobre la especie en los Parques Nacionales de Brasil y Argentina, resaltó la inconveniencia de traslocar o trasladar a otro sitio a estos animales, ya que todas las traslocaciones realizadas hasta entonces, terminaron en fracaso.

Con Juan Carlos Chebez hicimos en 1992 un video documental, La Historia de un Tigre, que explica perfectamente porque no se deben efectuar traslocaciones de estos grandes felinos.
Estos acontecimientos de aparición de yaguaretés tan frecuentemente últimamente, es muy simple, comienza a escasear la fauna silvestre que es su fuente de supervivencia, dentro de un territorio que cada vez se achica más. El furtivismo está acabando con su alimento y en sus desplazamientos para encontrarlos, se acerca a las viviendas que bordean la selva y encuentra en los animales domésticos fácil sustitución y se ceba en ellos causando los problemas actuales ya que cuando detectan la abundancia de animales domésticos y su facilidad para capturarlos, se instalan en la zona y allí comienzan los problemas.
Puedo hoy dar un ejemplo de lo que está ocurriendo ahora a metros de donde estamos viviendo aquí en Puerto Libertad, en una zona muy selvática aún, en la desembocadura del Arroyo Urugua-í y el Río Paraná. Hace 15 año cuando llegamos aquí, una de nuestras primeras actividades fue el uso de cámaras foto-trampas y comprobamos la abundante fauna silvestre fotografiada , pero hoy ha desaparecido el 90 por ciento.
La causa fundamental fue el furtivismo ya que la mayoría de los vecinos se dedica a la caza en todas sus formas y aún hoy, están terminando lo poco que queda. La aparición de una hembra de yaguareté hace un año donde mató una vaca, desató una ola de quejas de vecinos para que ese animal pueda ser retirado de allí. Pese a las intervenciones de técnicos y el MERNR, nunca se supo después que pasó con ese felino y según versiones de vecinos tuvo un triste final.
Eso está ocurriendo en este mismo momento; un yaguareté joven del que no se tenía conocimiento según las fotos de las cámaras foto-trampas, ultimó en 10 días 4 perros. El felino continúa en el lugar y aunque se coloquen dispositivos para ahuyentarlo u otras alternativas, ya está cebado, agravándose ante la ausencia de fauna silvestre y continuará con sus ataques , cambiando de chacra, hasta que lamentablemente o sea ultimado por los vecinos en medio de un hermetismo total pero con la misma sospecha que rodea al anterior episodio de un año atrás, o sea traslocado tal cual es la costumbre de estos últimos años.
Hoy todavía este gran felino se desplaza de norte a sur y este a oeste en nuestra provincia en búsqueda de nuevos territorios. Por ello, deberíamos comenzar ya con programas de reintroducción serios, que permitan mantener poblaciones estables de las distintas especies que el yaguareté y pumas tienen su preferencia y así seguramente estaríamos brindando una alternativa de sobrevivencia de estos grandes felinos.
Estas alternativas han sido aprobadas y aconsejadas por las Naciones Unidas, de acuerdo con un informe del 2021 sobre la restauración de ecosistemas donde se incluye la reintroducción de especies silvestres como uno de los métodos necesarios para recuperar además, especies en peligro. Por ello nosotros hemos dado el puntapié inicial con el exitoso programa del Pecarí Labiado en la Isla Palacio.
P. ¿Qué necesitamos para retomar ese trabajo en la Isla Palacio’. Además de esa importante función, la Isla Palacio es espacio de gran valor histórico cultural para Misiones. ¿Debería reforzarse la protección del área?
J. A. Ya hemos hablado mucho de la importancia de la isla y por ello fue declarada Monumento Natural Provincial.
En primer lugar no se debería abandonar la isla, ya que posee instalaciones adecuadas y estratégicas, su aislamiento es esencial para la rehabilitación de fauna y ya fue demostrado.
La presencia permanente de guardaparques le otorgaría la seguridad necesaria para seguir protegida.
A pesar de que la hemos utilizado durante más de 34 años ininterrumpidos y que solo han quedado 160 hectáreas de las 1.600 originales, la Isla Palacio sigue siendo un bastión, que no solo nos ha impactado a nosotros, sino a aquellos naturalistas y conservacionistas como Andrés Gaspar Giai, primer naturalista de la Provincia de Misiones que encontró entre lo años 40/50 una extraordinaria biodiversidad concentrada en dicha zona y que coronan hoy, la mayor muestra de fauna de misiones para el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia y que el director de dicho museo, Don José María Gallardo y Dimitri de Parques Nacionales entre otros, proponían que la Isla Palacio y sus alrededores deberían ser destinados a una gran área protegida. Ya ellos veían en aquellos años, un sitio ambiental estratégico, además de considerarlo, histórico, folclórico y cultural.
Con Silvia conocimos inmediatamente el valor que el lugar ofrece y es único para poder rehabilitar animales silvestres y cuidar no solo la isla, sino todos sus alrededores.
Por ello, que se vaya a reutilizar para rehabilitar fauna, todo depende del Ministerio de Ecología. En primer lugar, debería dotar de un cuerpo mínimo de guardaparques para vigilar correctamente la zona, luego invitar a los centros de rescate de fauna de misiones y formar una alianza que permita continuar realizando los programas de rehabilitación de fauna silvestre, pero bajo protocolos estrictos de lo que debería hacerse con un animal recién recuperado. Los costos son mínimos, y los centros de rescate contarían con un sitio apto para rehabilitar exitosamente fauna silvestre como nadie en argentina posee.
Sin embargo todo requiere mucho trabajo, esfuerzo y dedicación, así lo hemos demostrado con Silvia, donde pudimos llevarlo a cabo durante 34 años, convencidos de que era la única forma de devolver un animal a la vida libre con éxito.
La isla debe continuar con el objetivo fijado desde su inicio y así evitar que la isla y sus alrededores no sean condenados a convertirse nuevamente en un gran coto de caza, si es que llega a quedar algún animal silvestre dentro de 10 o 20 años. Por ello es necesario tomar acciones ya, antes que sea demasiado tarde y las instalaciones sean vandalizadas y destruidas.
P. En esos 34 años, cuando mira para atrás, ¿qué se siente? ¿Cuál es el balance, desde lo ambiental para Misiones y desde lo personal?
J. A. Desde lo personal y por nuestro trabajo fue muy positivo.
Fundamos Guirá Oga, creamos un sitio de referencia a nivel mundial en aquellos tiempos.
Logramos que tanto la Provincia como la Nación, nos haya reconocido por el trabajo que realizamos.
Demostramos en nuestro país que los centros de rescate de fauna deben imponerse a los clásicos zoológicos, potenciando la cría en cautiverio y la efectiva reintroducción de los ejemplares nacidos en el centro. Utilizamos técnicas novedosas y exitosas en la rehabilitación de fauna silvestre.
Alertamos hace casi 30 años que debíamos trabajar para evitar el atropellamiento en las rutas (algo que todavía sigue inconcluso).
También, inauguramos y pusimos en funcionamiento el primer móvil de rescate del país, H24, es decir las 24 hs. del día, para trasladar especialmente, a los animales atropellados con todos los elementos para estabilizarlos mientras son derivados al hospital veterinario.
Diseñamos y construimos en Guirá Oga una cuarentena avanzada con un funcionamiento muy práctico, novedoso y efectivo, que se consideró como una de las más importantes del país por estar edificada dentro del mismo ambiente al que pertenece la fauna con la que se trabaja, rodeada de áreas protegidas como Parques nacionales y Provinciales, cerca de una triple frontera con países que comparten el mismo ambiente y dar respuesta inmediata ante cualquier necesidad de atención a la fauna silvestre que se decomise.
Creamos en la emblemática Isla Palacio, la Estación Biológica Juan Carlos Chebez, desde donde se potenciaron con éxito proyectos de reintroducción de especies extintas como el Pecarí Labiado en el Valle del Cuña Pirú, la rehabilitación y reintroducción exitosa por primera vez en Argentina de monos carayá en dicha Isla, realizamos el más extenso monitoreo de fauna silvestre a través de 20 años en la Isla Palacio y alrededores.Llevamos adelante el monitoreo de atropellamientos durante más de 25 años ininterrumpidos, donde casi matemáticamente podían establecerse los sitios en la ruta más críticos a intervenir.

Asesoramos inicialmente al Refugio Biológico Bela Vista en Brasil, sobre el manejo del águila harpía para iniciar la reproducción en cautiverio y hoy el refugio se convirtió en el sitio más importante en la cría de esta especie en el mundo, logrando más de 35 ejemplares nacidos entre el 2000 hasta la fecha. Si le sumamos que llegamos a Misiones para reducir los incidentes entre aves y aviones desarrollando un sistema ecológico total, que fue un éxito en aquellos años, quedó demostrado que con muy poco se pudo hacer muchísimo. Solo falta voluntad, decisión, seriedad, pero fundamentalmente pasión para realizarlo.
En el balance en lo ambiental de Misiones hay muchos aciertos; solo nos obliga a repensar hasta donde los aciertos han dado respuestas que finalmente hayan sido positivos.
Sin duda hay que mejorar como dije más arriba, pero estamos cerca del objetivo que no es poco. La unión hace la fuerza dice el refrán y si se pudieran materializar la infinidad de proyectos que se presentan, sin duda el posicionamiento de Misiones en lo ambiental sería del 100%.
El tema de atropellamientos es el ejemplo más notorio. Un monitoreo realizado por Guirá Oga, sumado a lo realizado por otras personas en la zona norte, indican que la ruta nacional 12, la 101, la 19 y otras menos estudiadas como la 17, zonas de alto índice de accidentes con animales silvestres encienden las alarmas por la cantidad por día de entre 5 y 7 animales atropellados en apenas pocos kilómetros de rutas y si sumamos desde el 2002 hasta la fecha, la cantidad de animales atropellados superan holgadamente los 100.000 solo aquellos que nosotros pudimos identificar.
Lejos quedó aquel estudio de Parques Nacionales que determinó que dentro del Parque Nacional Iguazú se atropellaban 500 animales silvestres por año, de acuerdo a lo que un cartel en la ruta de ingreso al área cataratas rezaba. Era la década del 80 con una cantidad de vehículos muchísimo menor que actualmente. Hoy todavía y aunque se realizaron cientos de reuniones para evitar este gravísimo problema y pese a las intensas advertencias a los funcionarios nacionales y provinciales, sigue siendo una deuda pendiente que enciende el debate cuando un yaguareté es atropellado y una vez más, se realizan innumerables reuniones y promesas de solución que se diluyen en el tiempo ante otro nuevo atropellamiento.
El avance del hombre sobre la selva en Misiones ya es muy visible y el retroceso de esta selva es notorio en estos últimos 40 años. De aquel “Corredor Verde” de los 90 al actual, marca la diferencia que se aprecia claramente en los mapas satelitales, si lo comparamos por ejemplo con la zona de Pozo Azul y ni que hablar con otras zonas de la ruta 14. De continuar esta tendencia, Misiones en 20 años más, sentirá muy fuerte la ausencia masiva de fauna silvestre, por ello recomiendo multiplicar los monitoreos de fauna que hoy en muchos lugares de misiones ya se nota su ausencia.
A veces pienso hasta donde vamos a decir “todavía estamos a tiempo”.
La selva se va lentamente. Los gigantes árboles que eran necesarios para que la harpía nidifique, se van por las rutas aún hoy. El hombre continúa insistiendo una y otra vez en divertirse cazando lo poco que le queda al yaguareté para sobrevivir. Las rutas son una trampa mortal para la fauna silvestre acumulando por años miles de ejemplares menos en este ambiente que se va empobreciendo cada vez más. El hombre sigue avanzando en nombre del progreso y cuando visitamos diferentes lugares a través de la ruta, continúa ganando espacios sobre la selva y en el medio de todas estas acciones, los Parques Provinciales y Nacionales irán sufriendo transformaciones poniendo en peligro su biodiversidad, con mermas significativas que hoy están a la vista. Si no trabajamos ya, en menos de 40 años la transformación será brutal y el camino para revertirlo será mucho más difícil, si no imposible.