Motorizada mayoritariamente por mujeres, el 26 de agosto de 1995 nació en Oberá la primera Feria Franca de Misiones y de la Argentina. Ante una profunda crisis económica, siete familias de productores decidieron llevar el fruto de sus chacras directamente a las plazoletas de la ciudad. El éxito fue inmediato y dio origen a uno de los movimientos socioeconómicos y culturales más relevantes del sector rural misionero.
En reconocimiento a este hito, hoy se celebra el Día Provincial de las Ferias Francas, institucionalizado por la Ley VI N.º 164 para fomentar el interés de las nuevas generaciones en la economía social, productiva y solidaria.
Estos espacios representan un pilar fundamental para las familias de los colonos: garantizan alimentos frescos de la chacra a la mesa, dinamizan la economía local y consolidan un lazo de confianza directo entre productores y consumidores.

Un poco de historia
La primera feria franca, que contó con el respaldo del Movimiento Agrario de Misiones (MAM), funcionó inicialmente en la Plazoleta del Cincuentenario de Oberá.
“La Feria Franca surge de un contexto de crisis como el que transitamos actualmente, a mediados de la década del noventa durante el gobierno de Carlos Menem. Por aquel entonces, junto a lo que era parte del Programa Social Agropecuario (PSA) comenzamos a trabajar desde el Movimiento Agrario de Misiones (MAM) con grupos de productores en asegurar la producción para autoconsumo”, recordó el productor Eugenio Kasalaba en diálogo con Bichos de Campo.
A fines de julio de 1995 un grupo de productores cruzó en balsa a Brasil y visitó la feria de productores de la ciudad de Santa Rosa en el Estado de Rio Grande do Sul para conocer aquella experiencia de primera mano.
Decididos a replicar aquella iniciativa en la tierra colorada, en la balsa de regreso mientras surcaban el Río Uruguay, Kasalaba preguntó “¿Cuándo empezamos? Doña Gertrudis, que ya no está con nosotros, dijo ‘yo me animo de acá a un mes’. Nos fijamos en el calendario y ese día era 26 de agosto, un día como hoy 30 años atrás”.
“Comenzamos 7 familias con timidez y sin saber qué nos iba a comprar la gente, llevamos un poco de todo lo que teníamos en la chacra: panificados, huevo, tomate, morrón, alguien trajo pollo, leche. A las 10 de la mañana ya no teníamos nada y eso nos motivó”, agregó Kasalaba.
A fines de aquel año, se habilitó la Feria Franca en Aristóbulo del Valle y en Leandro N. Alem. Y, con apoyo de Cáritas Diocesana, en septiembre de 1998, el espacio en Villa Cabello, en la ciudad de Posadas.

Marina Santander Peñalva integró aquel grupo de productores fundadores. “Las mujeres estuvimos al frente porque los varones tenían vergüenza de ser feriantes. Tenían vergüenza de ir a vender huevos, verduritas, cuando ellos eran yerbateros o tabacaleros. Fueron las mujeres quienes salieron de la chacra a vender“, contó, orgullosa. “La feria sirvió para la autoestima y para visibilizar a la mujer productora porque fue la que empujó y empuja hasta el día de hoy“, señaló.
Tres décadas después, unos 3000 agricultores dan forma a 74 ferias francas en distintos municipios de Misiones. Más que puntos de venta, son espacios de integración entre la chacra y la ciudad que reivindican la soberanía alimentaria y el trabajo de la familia agraria.
Michel Guilbard
Para los agricultores, la figura de Michel Guilbard es central para comprender este fenómeno. Este francés llegó a Argentina en 1965 como parte del Movimiento Rural Cristiano y fue fundador de la primera Escuela de la Familia Agrícola (EFA) del país en Reconquista, provincia de Santa Fe. Posteriormente, estuvo vinculado a la creación del Movimiento Agrario de Misiones y dedicó su vida a la defensa de la producción local.

“Michel siempre decía que ‘toda lucha se gana asegurando la comida’ y nuestra lucha era quedarse en la chacra, produciendo, pasaron 30 años y acá estamos”, relató Kasalaba en modo homenaje.
Fotos e información de Martín Ghisio / Bichos de Campo.