En algunos lugares de Japón, las cajas de frutas y vegetales que son comercializadas traen adjunto una etiqueta con el nombre y la foto del agricultor o la agricultura de ese alimento.
La iniciativa valoriza el trabajo de quienes siembran, plantan y cosechan la tierra, fomenta un vínculo directo entre el productor y el consumidor, humaniza la cadena de suministro alimentaria, permitiendo que los consumidores se conecten con la historia detrás de cada producto, y permite construir una marca personal, lo que puede generar lealtad de los clientes.
Más que un producto, incluir el nombre y la imagen del agricultor en las etiquetas son un gesto de respeto a su labor, y los ayuda a diferenciarse en un mercado competitivo, ofreciéndoles una ventaja sobre operaciones más grandes y menos personales.
Según datos recientes, el mercado de frutas frescas en Japón se estima en 16.33 mil millones de dólares para 2025, con un crecimiento proyectado del 4.8% anual hasta 2030, lo que sugiere un espacio para precios premium impulsados por esta personalización.
Fuentes; instagram sabedoria.liberta / LM Neuquén.