Un nuevo documento histórico revela el origen huérfano de Andrés Guacurarí

Poco se sabe de Andrés Guacurarí, el único gobernador indígena de la historia argentina, quien, junto a José Gervasio Artigas, planificó un mercado y un circuito comercial para la yerba mate con los pueblos originarios como principales actores y beneficiarios directos. Por eso resulta tan relevante el hallazgo del investigador Daniel Ostapchuk, quien encontró en el Archivo General de la Nación un censo de 1801 que registra a Andrés Guacurarí, de 14 años, junto a sus hermanos Lorenzo, Romualda y Francisca.

El censo de 1801 y la reescritura de su origen

El nuevo documento revela que los niños eran huérfanos y ubica al grupo familiar en el Real Pueblo de San Francisco de San Borja, en Yapeyú (provincia de Corrientes), la misma tierra natal de José de San Martín.

A partir de este valioso registro, el investigador plantea una rectificación histórica fundamental: Andresito habría nacido el 30 de noviembre de 1786, y no en 1778, como se sostenía tradicionalmente.

Formación y liderazgo junto a Artigas

Andrés Guacurarí, conocido popularmente como el Comandante Andresito, es un prócer enigmático debido a los profundos misterios que rodean su vida, su trágico final y el deliberado silenciamiento de su figura por parte de la historiografía oficial argentina durante casi dos siglos.

Se sabe que de niño aprendió a escribir, leer y tocar instrumentos musicales. Más tarde, obtuvo una sólida formación político-militar de la mano del general José Gervasio Artigas, líder independentista que impulsó un proyecto alternativo al centralismo porteño, basado en la organización federal y las autonomías provinciales. En 1815, Artigas lo nombró Comandante General de Misiones —cargo equivalente al de gobernador—, liderando la Provincia Grande de las Misiones hasta 1819.

Los tres ejes de su gestión al frente de Misiones

Durante su mandato, Andresito persiguió tres grandes objetivos estratégicos:

  1. Pacificación y reorganización social: Reconstruir la vida comunitaria de los pueblos, sumidos en la decadencia tras la expulsión de los jesuitas en 1769.
  2. Defensa del territorio: Recuperar los dominios ocupados por Paraguay y Brasil. Bajo su mando se reconquistaron los departamentos de Concepción (abril de 1815) y Candelaria, e intentó recuperar los siete pueblos orientales en poder lusobrasileño, sufriendo una derrota en el sitio de San Borja.
  3. Reactivación económica: Poner en marcha el aparato productivo regional de Misiones y Corrientes, profundamente devastado por los conflictos posjesuíticos y las guerras de independencia.

Para lograr esta reconstrucción, Artigas envió ganado para reimpulsar la ganadería y semillas para el cultivo de tabaco y maíz. A su vez, incentivó a Andresito a consolidar la explotación y comercialización de la yerba mate y otros productos a través del río Uruguay, principal vía fluvial de la región.

La yerba mate como motor de desarrollo guaraní

La yerba mate ocupó un lugar central en este esquema socioeconómico. Artigas y Andresito establecieron una suerte de monopolio guaraní sobre los yerbales naturales y su posterior venta, prohibiendo la importación del producto desde Paraguay para asegurar recursos económicos genuinos a la provincia.

“Todo esto está registrado en un intercambio de cartas entre Artigas y Andresito, donde hay un incentivo constante para que los guaraníes comercien y exploten la yerba mate”, explica el historiador Pablo Camogli.

“Artigas prohibió el comercio de yerba mate proveniente de Paraguay; por lo tanto, la yerba comercializada debía ser la misionera. Lo que se deduce —al no haber abundante documentación específica de esos años— es que probablemente enviaban cargamentos a Uruguay y, como contraprestación, Artigas les remitía ganado, armas, ropa y pertrechos esenciales”, señala el especialista.

Un proyecto transformador frustrado por la guerra

Existió una clara intención de consolidar un mercado y un circuito comercial donde la explotación y la venta estuvieran en manos de las comunidades guaraníes de Misiones. Sin embargo, como concluye Camogli, “ese ideario fue incipiente: nunca logró consolidarse debido a la guerra permanente contra las invasiones luso-brasileñas y paraguayas, el conflicto con Corrientes en 1818 y, finalmente, la captura de Andresito en 1819”.

Como tributo a su figura y a la impronta de su proyecto productivo, cada 30 de noviembre se celebra en la Argentina el Día Nacional del Mate.