Desaparición de árboles grandes y semilleros, y avance de tacuaras en Yabotí

Posadas, Misiones, 5 de febrero de 2026. Lo que se conocía a viva voz, ahora es parte de un documento oficial del Gobierno de Misiones y ya no hay forma de ocultarlo. En gran parte de la mayor área protegida de Misiones, Yabotí, donde había monte, hoy hay tacuaras, y escasean los árboles de gran porte y semilleros, generándose incertidumbre sobre la necesaria recomposición natural. ¿Por qué o cómo se llega a este punto? Son varias las causas, y una de las más notorias quizás es que el manejo vigente para la explotación forestal no es sustentable. Pero no todo es negativo: se definió un Plan de Gestión para revertir este cuadro. Claro que eso depende de una decisión e impulso político, cuyo primer paso debe dar el Ministerio de Ecología, a cargo de Martín Recaman.

El Plan de Gestión para la Reserva Yabotí 2025 – 2034, aprobado ya por la UNESCO para revertir la pérdida de bienes naturales, culturales, sociales y económicos, detalla, en su capítulo Diagnóstico, los problemas de conservación.

En esa línea, contundente, señala que el manejo forestal actual produce el mayor impacto negativo sobre los valores de conservación (ecosistema, paisajes, aspectos sociales, culturales e históricos), afectando a todos ellos. El impacto “tienen que ver con la degradación de la estructura y composición de la selva, afectando fuertemente tanto a la biodiversidad como a los productores que hacen uso de ella y a la comunidad que se beneficia con la actividad forestal”.

El hecho se grafica en el detalle del impacto sobre el sistema natural, al identificar “carencia de árboles con diámetros grandes, añosos y buenos”, y, por lo tanto, carencia de semilleros y de refugio para algunas especies. Es que, se explica, “el aprovechamiento forestal se da sobre los mejores ejemplares, por lo que los descartados por los obrajeros son los que sobreviven y diseminan su progenie”.

Así, en el lugar se observa “proliferación de bambuceas y lianas que impiden la regeneración y el normal crecimiento de los árboles en pie debido a la apertura del dosel y de caminos que no respetan la planificación existente”, y vinculado, “el aumento de las tasas de mortalidad de la masa remanente y de la mortalidad después del aprovechamiento, generando el empobrecimiento, la disminución de la ocupación del bosque e inclusive puede verificarse la detención de la sucesión forestal”.

Sobre este último punto, y a modo gráfico para comprender la gravedad desde el punto de vista forestal, se indica que “un estudio realizado comparando el crecimiento en parcelas con y sin corte de lianas y bambúes, demostró que en las parcelas con corte de estas especies, hubo un incremento medio anual de 1,75% sobre el área basal, lo que permitiría un ciclo de corta de 30 años, comparado con tan solo un 0.52% de incremento en las parcelas sin tratamiento, lo que implicaría un ciclo de 96 años para repetir la cosecha”. En otro sitio de bosque bajo manejo y aplicando un tratamiento de corte de lianas y bambúes semejante, se encontró un incremento del 35% en el crecimiento de los árboles de algunas especies, en comparación al bosque sin manejo.  Y concluye: “Aun con tratamientos para promover el desarrollo de los árboles, los crecimientos son bajos, y de ninguna manera se condicen con los ciclos de corta que son autorizados actualmente de entre 15 y 20 años”.

En el Plan de Gestión de Yabotí se advierte que son cortos los ciclos de corta de árboles, que rondan entre los 10, 15 años o 25 años, resultando insuficiente para la recuperación del stock de las especies extraídas. Sobre esto, se indica que es escasa la información técnica existente y en ese marco, se sugiere revisar y adecuar la normativa (técnicas de aprovechamiento, habilitación de rodales, etc,) al estado de actual de la Selva y de la infraestructura.

La regulación y fiscalización que debe impartir la autoridad de aplicación, es decir el Ministerio de Ecología, “es deficiente”; se efectúa con poco personal y equipamiento, lo que explica, junto a lo anterior y otras causas, la situación actual de la Reserva.

También es notorio la erosión del suelo, por corte de árboles en pendiente mayor al 15% permitido. Esto afecta, por supuesto, a la red hídrica.

La pérdida de los bienes naturales tiene su correlato en el sistema socioeconómico. Se expresa que “si bien no hay estudios concluyentes y el valor mencionado es precautorio, es posible asumir que, en áreas con estos valores de área basal, la productividad del bosque se encuentra comprometida”.

Otros aspectos importantes son la caza y pesca furtivas; el riesgo de intrusión, especialmente en el límite con Brasil y en el norte de Yabotí, y la desprotección de sub-cuencas y de nacientes de arroyos importantes, como el Pepirí Miní.