Declaración del Encuentro de Semillas Sin Frontera

En el marco del cierre de la semana Continental de las Semillas Nativas y Criollas, promovida por el MAELA, y reunidos en el Seminario Taller “SEMILLAS SIN FRONTERAS” en el día de la Pachamama, un día después de la 29.ª Feria Provincial de Semillas de Misiones, organizaciones de Argentina, Brasil y Paraguay nos vemos en la necesidad urgente de posicionarnos en relación al contexto actual de los cambios que se intentan realizar en las legislaciones sobre Semillas, extranjerización de la Tierra, defensa del Agua y los Bosques Nativos.

Comprometidos con la defensa estos bienes comunes fundamentales para nuestra alimentación, identidad y desarrollo de las familias, comunidades y organizaciones campesinas y originarias de la triple frontera.

Consideramos que:

  • Las Semillas constituyen el primer eslabón de la alimentación y una condición indispensable para la continuidad de la vida, son el resultado de miles de años de evolución junto a las civilizaciones.
    En estos momentos se encuentra amenazada su libre circulación por los constantes intentos de privatización, que se profundizaron este año derivadas de los acuerdos de comercios con el gobierno de EEUU para que Argentina adhiera a la UPOV 91.
    La UPOV, convenio internacional que limita la conservación, intercambio y uso propio de las semillas afectando directamente a los guardianes y guardianas de semillas y a los procesos de intercambio como las ferias, que favorecen a la agrobiodiversidad territorial.
  • -Respecto a la extranjerización de la Tierra, las reformas que se proponen con la ley de inviolabilidad a la propiedad privada peligran la Autonomía y Soberanía Alimentaria, Hídrica y el Acceso a la Tierra de quienes la habitan.
    Aumenta la desprotección y apropiación sin límites de los lagos, ríos y nacientes de agua, así como de los bosques y montañas de nuestro país.
    Agiliza y facilita el avasallamiento y desalojo de comunidades campesinas y originarias que hacen uso ancestral de la tierra y el territorio, en su derecho a la tierra, a la vivienda y a vivir en un ambiente sano.
  • La Agricultura Familiar, Campesina e Indígena produce hoy el 70% de los alimentos frescos que se consumen en el país —frutas, verduras, hortalizas y producción animal de granja—, a pesar de representar el 64% de las explotaciones agropecuarias y acceder apenas al 13% de la superficie productiva. Es, en los hechos, quien sostiene la soberanía alimentaria de una parte sustancial de la población argentina.
    Cualquier reforma que profundice la concentración y extranjerización de la tierra golpea directamente a este sector, expulsándolo de los territorios donde produce, cría y guarda sus semillas.
    Perder la tierra es, para estas familias, perder también soberanía semillera: sin territorio no hay chacra, sin chacra no hay guardián ni guardiana de semillas, y sin semillas propias no hay soberanía alimentaria posible.
    Defender el acceso a la tierra de la agricultura familiar, campesina e indígena es, entonces, defender la base material de la que depende la alimentación de buena parte del país.
  • El Agua. El libre escurrimiento de nuestros ríos y demás cursos de agua son fundamentales para el sostenimiento de los ecosistemas y humedales de la región. Los nutrientes que ellos trasladan aguas abajo, colaboran con la fertilidad de las tierras ribereñas, y sostienen la calidad del agua tanto para los sectores de producción alimentaria como para consumo humano; todo ello, se encuentra hoy seriamente amenazado ante el intento de reflotar viejos megaproyectos hidroeléctricos, prohibidos por una Ley provincial respaldada por la voluntad popular puesta de manifiesto en un plebiscito, obligatorio y vinculante.
  • Respecto a los Bosques, son fundamentales para la vida de todos los seres vivos. Sostener y cuidar su biodiversidad promueven, mitigan y posibilitan una adaptación critica al cambio climático.
    En este sentido, la ley nacional 26.331 estableció un sistema de ordenamiento territorial de los bosques nativos, que permite definir usos compatibles con su conservación y con el desarrollo de actividades productivas sostenibles.
    Siendo una ley de presupuestos mínimos, para Argentina es de importancia clave porque asegura y ordena las actividades en los diferentes territorios del País, que se concreta en zonificaciones provinciales, basada en colores para establecer grados de aprovechamientos. Las modificaciones que se plantean para la ley implicarían un retroceso normativo en la protección de los bosques, principalmente por la posibilidad de ampliar los desmontes en áreas clasificadas como Categoría II (amarillo), que corresponden a zonas de mediano valor de conservación.

Ante lo dicho exigimos:

  1. La libertad de las Semillas en manos de guardianes/as. La libre posesión e intercambio en y entre pueblos y comunidades criollas y originarias
  2. Restricciones al acaparamiento y extranjerización de la Tierra, tomada como bien común natural generadora de vida.
  3. Promover acciones para que de manera efectiva la ley de Bosques se cumpla en todo el país. Exigir que cualquier modificación debe respetar el principio de No regresividad ambiental. Respetar la voluntad del pueblo Misionero por el No a la Corpus y a cualquier mega represa en los ríos de la provincia.
  4. Evitar el acaparamiento y contaminación del agua por las actividades mineras, forestales, agropecuarias e industriales, preservándola como fuente y dadora de vida.

¡No a la modificación de la ley de semillas!
¡No a la extranjerización de la Tierra!
¡No a la modificación de la Ley de Bosques!
¡No más represas! Ríos libres.
¡Soberanía alimentaria y semillera, ya!

1ro de Agosto de 2026 – Aristóbulo del Valle. Misiones.