Indígenas guían acciones para proteger la Reserva de Biosfera Mata Atlântica, la más grande del mundo

Posadas, diciembre de 2025 (Prensa UNESCO). La comunidad tekoá tupinambá kaá se encuentra en la Reserva de Biosfera Mata Atlântica – Reserva del sudeste, reconocida por la UNESCO en 1991 por su importancia biológica y cultural. Se extiende desde Bahía, en el noreste, y atraviesa los estados de São Paulo y Río de Janeiro hasta llegar a Mato Grosso do Sul, en la frontera con Paraguay, y a Río Grande do Sul, en el límite con Uruguay. Es la reserva de biosfera de la UNESCO más grande del mundo.

La zona núcleo de la Mata Atlántica abarca 90 millones de hectáreas y casi 2800 municipios. Se extiende por 17 estados brasileños y en ella viven más de 80 millones de personas. Protege la mayor parte del bosque atlántico que aún permanece en pie, uno de los ecosistemas forestales más amenazados del planeta. También alberga manglares, bancos de arena y zonas de gran altitud.

Además del pueblo Tupinambá, la Reserva de Biosfera de Mata Atlântica es el hogar de decenas de pueblos indígenas, entre ellos los guaraní, kaingang, tupiniquim, pataxó, guaraní mbya y carijó, entre otros. También viven allí comunidades quilombolas formadas por personas que escaparon de la esclavitud antes de su abolición en Brasil en 1888. Cada pueblo tiene su propia lengua, cultura, tradiciones y formas de vida, aunque todos comparten un vínculo ancestral profundo con la Mata Atlántica.

Para gestionar esta vasta área geográfica y su diversidad socioecológica, la reserva de biosfera cuenta con más de 80 «centros de gestión» en zonas de conservación. Estos lugares funcionan como centros de difusión de conocimientos, de cooperación y de desarrollo de proyectos. La comunidad tekoa tupinambá kaá es un socio clave del centro de gestión del ecoparque de la Mata, que forma parte de un corredor biocultural que conecta 14 centros similares.

La comunidad indígena tekoa tupinambá —y el pueblo tupinambá que allí habita— lidera un proceso de revitalización cultural. Ubicada en la zona de Massarandupió, un nombre que rinde homenaje al antiguo asentamiento tupinambá casi exterminado por ataques violentos en el siglo XIX, tekoá tupinambá es hoy un símbolo de renacimiento y resiliencia donde la cultura tupinambá florece nuevamente con autonomía y orgullo.

El pueblo tupinambá de la comunidad tekoá tupinambá kaá desempeña un papel activo en la gestión de la reserva de biosfera. Desde 2020, la comunidad está gestionada por la Asociación Indígena Tekoá Portal Tupinambá. El Consejo directivo de la asociación incluye mujeres indígenas, un consejo de ancianos liderado por Pajé Aripuanã Tupinambá y 46 familias asociadas. Recientemente, la asociación fue nombrada miembro del Comité Estatal de Bahía de la Reserva de Biosfera.

En 2011, el pueblo tupinambá inició la revitalización de su identidad histórica, étnico-cultural y espiritual como parte de los esfuerzos del centro de gestión del ecoparque de la Mata para fortalecer la resiliencia cultural.

En el Centro de Gestión del Ecoparque de la Mata, en lo más profundo del bosque, se encuentra el wary, el espacio ritual sagrado de la comunidad, donde se cultiva la ecología del alma y se garantiza la participación plena y efectiva de diversas etnias, comunidades pesqueras y agricultores familiares que viven a lo largo de esta zona rural costera del norte de Bahía. En el wary, las personas encuentran hierbas que fortalecen y sanan. Es allí donde el xeromoi (chamán o guía espiritual) recolecta las plantas sagradas para sus frascos de remedios y también donde se encuentran plantas como el rapé, el tabaco fuerte (Nicotiana rustica), la jurema (Mimosa tenuiflora), la ayahuasca (Banisteriopsis caapi) y la sananga (Tabernaemontana undulata). Estas medicinas permiten a los tupinambá conectarse con sus ancestros, sanar sus cuerpos y expandir su espiritualidad.

Desde este lugar de salud espiritual, el pueblo ha desarrollado iniciativas de revitalización cultural, emprendimiento socioambiental, turismo comunitario, apicultura nativa y economías locales inclusivas. Por ejemplo, han creado una ruta turística en colaboración con los otros trece centros de gestión del corredor ecológico. Los visitantes pueden conocer la comunidad y experimentar sus rituales, su gastronomía y el modo de vida tupinambá.

El conocimiento tradicional tupinambá como sustento del liderazgo ambiental

Este territorio se ha convertido en un ejemplo de cómo el conocimiento tradicional y la práctica espiritual pueden orientar los esfuerzos de conservación y gobernanza. El pueblo tupinambá considera su presencia dentro de la reserva de biosfera como una oportunidad para cuidar mejor de la Nhandecy («nuestra Madre Tierra sagrada»). Es una oportunidad para vivir bien, en armonía con la tierra y con toda forma de vida en la biosfera, tal como lo han hecho sus ancestros durante siglos.

Nankupé Tupinambá Fulkaxó reflexiona además que: “La relación con la naturaleza no es de dominación, sino de convivencia. Somos parte de ella, no sus dueños. Y, en este momento crítico, necesitamos recuperar esa conexión, honrar su generosidad y actuar con responsabilidad. La resiliencia frente al cambio climático comienza con la conciencia de que todos formamos parte del mismo ciclo, del mismo planeta.”

Este es un gran desafío frente a la degradación generalizada de la tierra y la especulación, la desvalorización cultural, la violencia contra los pueblos indígenas y los impactos crecientes del cambio climático.

La labor de la comunidad ha recibido reconocimiento internacional. Como miembros del consejo de gestión estatal de Bahía de la Reserva de Biosfera de Mata Atlântica, dos representantes comunitarios contribuyeron al desarrollo y aprobación del Marco de Acción para la implementación de los derechos de los Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en las Reservas de Biosfera de América Latina y el Caribe.

La comunidad tekoá tupinambá kaá se presenta como un ejemplo único de cómo el conocimiento y las prácticas ancestrales pueden fomentar relaciones más armoniosas con la naturaleza, tanto a nivel local como global. El reconocimiento, respeto e integración de este saber pueden contribuir de manera significativa a mejorar los esfuerzos de conservación y el uso sostenible de la biodiversidad.

Fuente: https://www.unesco.org/es/articles/naturaleza-y-pueblos-adaptandose-juntos-en-tiempos-de-cambio-la-reserva-de-biosfera-de-la-mata