Misiones, con un Ecoducto que es ejemplo en Latinoamérica, pero con poca conciencia civil y vial para cuidar a la fauna

El Ecoducto sobre la Ruta Nacional 101 (entre Andresito y San Antonio) es un hito en ecología de rutas en Latinoamérica, replicado en Brasil, México y Paraguay. Los monitoreos con cámaras revelan un aumento de la frecuencia y de las especies animales que utilizan esa y otras estructuras similares. Sin embargo, persisten problemas crónicos como el exceso de velocidad en el tránsito y también la falta de colaboración de organismos del Gobierno y privados que trabajan en el trazado vial que pasa por áreas sensibles para la biodiversidad.

El Ecoducto en el tramo de la Ruta Nacional 101 entre Andresito y San Antonio, en el norte de Misiones, fue el primer paso superior para fauna de Latinoamérica. Este puente con vegetación nativa de excepcional paisajismo, y con potencial turístico, demuestra ser efectivo para el cuidado de la fauna silvestre, y por ello, fue replicado con dos ecoductos en Brasil, uno en México y otro en construcción en Paraguay.

Misiones es pionera en el país con en la construcción de pasafaunas. Además del Ecoducto en la Ruta RN-101, están los ubicados en la Ruta Provincial 19 (dentro del Parque Provincial Urugua-í) y en la Ruta Provincial 2 camino a los Saltos del Moconá, en El Soberbio, entre otros lugares de la provincia. Todos con buenos resultados para la protección de los animales. Pero hay problemas que persisten. Uno de ellos es el atropellamiento de fauna por exceso de velocidad de tránsito al circular en áreas con selva protegidas, como, por ejemplo, el más notorio y emblemático, en Puerto Iguazú. Otro es la poca o nula colaboración que se manifiesta desde otros organismos y empresas que trabajan en esas zonas, como cuando operarios de Electricidad de Misiones Sociedad Anónima (EMSA) efectúan limpieza en el tramo donde está el tendido eléctrico, eliminando el monte y taponando pasos de la fauna; lo mismo ocurre con quienes se ocupan de los servicios de telefonía e internet, y otros servicios como el soterramiento de la fibra óptica.

A la par, los monitoreos realizados en esos pasos de fauna permiten identificar qué mejoras pueden realizarse para optimizar la infraestructura ecológica vial ya en marcha, y aquí también sería central un rol más activo del Gobierno provincial, a través del Ministerio de Ecología.

Repasamos sobre estos temas con Diego Varela, Lic. en Ciencias Biológicas, impulsor del programa de Ecología de Rutas en Misiones y coordinador de la Red Argentina de Monitoreo de Fauna Atropellada, quien se incursiona en la temática desde el año 2006. Varela integra el Instituto de Biología Subtropical (IBS) con sede Puerto Iguazú, como profesional asistente adjunto de CONICET, y es titular miembro de la Asociación Civil Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico (CeIBA).

Diego Valera, ¿Cuándo y cómo surge la idea del ecoducto y pasafaunas fluviales subviales en la Ruta 101?
Los pasafuanas de la Ruta 101 surgieron a raíz de que, a principios del 2002, con Conservación Argentina, iniciamos un proyecto de recuperación y conservación del corredor biológico entre los parques provinciales Uruguaí y Horacio Foerster. La idea era restaurar el bosque y hacer que la fauna pase entre ambos parques a través de chacras que necesitaban conservación. Durante el período de ese proyecto comenzó la pavimentación de la ruta y para el 2005, el frente obras llegó hasta el corredor. Nos juntamos con la Dirección Provincial Vialidad (DPV) de Misiones, tuvimos varias reuniones donde fue clave el rol de Susana Ciccioli, jefa de la División Ambiental de la DPV, y empezamos a pensar propuestas para la zona. Empecé a estudiar sobre Ecología de Rutas y ahí surgió la idea de proponer pasos de fauna subviales y ecoductos, sobre todo, basado en las experiencias con pasos de fauna en el Parque Nacional Banff en Canadá. Años más tarde, uno de los biólogos que estudio esos pasos de fauna canadienses, Tony Clevenger, nod vino a visitar en el 2015 en el marco de un curso taller sobre ecología de rutas que dictamos en Iguazú y el corredor.

¿Desde qué año están en funcionamiento?
Los pasafaunas de la ruta 101 se construyeron entre los años 2007 y 2010. A principio de 2011 la ruta comenzó a estar funcional operativa y ahí empezó un proceso de restauración de hábitat en torno a estos pasafunas. El ecoducto estaba pelado, tenía solo tierra, luego se llenó de pasto, y posteriormente se empezó a restaurar el lugar con la plantación de árboles nativos, además de la regeneración natural que se estaba dando naturalmente. Ya en esa época Conservación Argentina firmó un convenio con la Dirección Provincial de Vialidad de Misiones para el monitoreo de esas estructuras con cámaras trampa. Esa fue una experiencia inédita en la Argentina, fue un monitoreo a largo plazo, duró muchos varios años con apoyo de Vialidad y después continuamos con esas esos estudios desde el CEIBA , y luego con el apoyo de la Fundación Vida Silvestre Argentina.

Ya en la década del 90, el Ministerio de Ecología, junto con Vialidad, construyeron los primeros pasos de fauna en la ruta provincial 19 en el Parque Provincial Uruguaí. Que yo conozca, estas fueron las primeras experiencias a nivel nacional de pasos de fauna, y posteriormente, la construcción del ecoducto de la RN-101 en 2010, fue un hito en lo que es ecología de rutas en América Latina. Fue el primer paso superior para fauna de la región. Luego se replicó con dos ecoductos en Brasil, y también en otro en México, y ahora se construye uno en Paraguay.

Ustedes hacen un seguimiento. ¿Se demostró que es eficiente, que cumple con su objetivo?

Nosotros lo monitoreamos con cámaras trampa. No solamente nos enfocamos en el ecoducto y los pasafaunas de la 101, sino también en los que están en la ruta 19 en el Parque Uruguaí. Pusimos cámaras en cada una de esas estructuras y a través de las fotografías pudimos ver las que especies y con qué frecuencia utilizan estos pasos. Uno de los resultados es que a medida que pasaba el tiempo, los animales se iban acostumbrando a estas estructuras y tenían una mayor frecuencia de uso. Lo mismo también con la cantidad de especies: notamos que fue aumentando a lo largo del tiempo, principalmente en las estructuras construidas en la ruta 101.

Los monitoreos demuestran que los pasos son eficientes. Ofrecen un paso seguro para que los animales no sean atropellados y también una opción para mantener la conectividad ecológica del paisaje. Pero el paso de fauna solamente no es suficiente. Para que estas estructuras sean todavía más efectivas es necesario que tengan un cercado de conducción, es decir un alambrado para que evite que en esta zona estratégica de conexión los animales no ingresen a la calzada de la ruta. Eso nunca fue construido en nuestros estos pasos de fauna. Entonces creemos que se pueden hacer mejoras y reducir aún más el atropellamiento de animales silvestres. Pero los resultados que tenemos con las cámaras muestran que a medida que pasaron los años, los animales cada vez con más frecuencia utilizaron estas estructuras. Y de todas las especies que habitan en la región, sobre todo de mamíferos medianos y grandes, que ese fue el foco del monitoreo, gran parte de las especies han utilizado los lugares.

    Además de la Ruta 101, ¿dónde más hay pasafaunas en Misiones?

    Hay paso de faunas en la Ruta Provincial 19, y la Provincia hizo paso de faunas en las Ruta Provincial 2, en el acceso pavimentado al Parque Moconá, en la Ruta Provincial 27 entre Cruce Caballero hasta Paso Rosales, en San Pedro; en la Ruta Nacional 12 a la altura de Campo San Juan; en la Ruta Provincial 8 y en la Ruta Provincial 220, cerca del Parque Salto Encantado. Pero no todos estos pasos de fauna han sido monitoreados con cámaras.
    Misiones se ha caracterizado en los últimos años en crear estructuras de mitigación para evitar el atropellamiento de fauna silvestres. En ese sentido, ha sido un ejemplo a nivel país.

    ¿Qué se puede decir del comportamiento de quienes transitan por las rutas, de los automovilistas? ¿Hay conciencia, hay respeto y o compromiso con la fauna y el ambiente? ¿Cuáles son los lugares dónde se debería establecer un control permanente y una educación vial para cuidar a nuestra fauna ?

    Uno de los lugares estratégicos donde todavía no hay pasos de fauna y en donde tenemos muchos problemas de atropellamiento es en la zona de Iguazú, tanto en la Ruta Nacional 12 como en la 101, en los accesos al aeropuerto y al Área Cataratas. Allí si existen pasos superiores para primates y otras especies trepadoras, pero no para los demás animales que se desplazan por el suelo.

    Como consecuencia, entre el 2022 y el 2023 iniciamos entre CEIBA, CONICET, la Fundación Vida Silvestre Argentina y la Administración de Parques Nacionales, un proyecto de monitoreo de alcantarillas. ¿Por qué? Si bien no existen paso de faunas, hay estructuras que se construyeron cuando se hizo la ruta que tiene una función de drenaje de de agua. Sabemos que son utilizadas por la fauna, hicimos un monitoreo continuo durante más de un año para ver si funcionaban como pasos de fauna y cuáles eran las sus limitanteslimitaciones. Detectamos que gran parte de las especies las utilizan, sobre todo las especies chicas y medianas. Hay un grupo de animales más grandes, como tapires y venados que los utilizan muy poco o no los utilizan. Lo que si nos sorprendió es fue el uso que han tenido algunas especies raras o amenazadas, como los casos del el oso hormiguero grande y el yaguareté. Hemos tenido varios cruces de estos estas especies en las alcantarillas de esta zona. Por ejemplo, una especie que es muy atropellada, como el ocelote, ha utilizado gran parte de las estructuras de alcantarilla de como paso de fauna.

    Hay otros lugares donde todavía faltan pasos y mejorar los existentes, corregir deficiencias como la falta de alambrado y hacerlos más eficientes, como en la ruta 19, donde es necesario más estructuras, y en muchas otras áreas donde hay corredores de bosque nativo. Es importante que las nuevas obras viales contemplen este tipo de estructuras cuando son proyectadas.

    ¿Hubo avance tras los resultados del monitoreo de alcantarillas dentro del Parque Iguazú?

    Después del monitoreo de alcantarillas en el Parque Iguazú se hizo una propuesta de obras de adaptación adecuación de esas estructuras, como la construcción de alambrados para conducir a la fauna hacia las alcantarillas los pasos y evitar que pasen por la ruta, y la construcción de pasos veredas secas en las alcantarillas donde pasaba el agua de forma permanente y no había un espacio seco para la fauna. Se hicieron tres obras piloto con financiamiento de FVSA, y con el apoyo de Parques, y del CEIBA, etc. Esas medidas ya están terminadas y quiero destacar el rol que tuvo Bernardo Lartigau, de FVSA, para hacerlo posible, ya que implicó un gran esfuerzo de gestión y coordinación inter-institucional. La idea es que en los próximos meses comencemos un monitoreo de cómo funcionan esas obras. Hoy en día en el Parque Iguazú ya se pueden ver algunos tramos de ruta que tienen alambrado, y estas alcantarillas con veredas secas, muy importantes para los felinos por ejemplo, ya que notamos que el ocelote nunca utiliza alcantarillas con agua permanente, y de hecho, ya tuvimos algunos registros fotográficos de ocelote la especie utilizando estos nuevos pasos secos.
    Sin embargo, sabemos que para las especies más grandes, como tapires, pecaríes y venados, estas estructuras no tienen el tamaño suficiente y sería importante que el Parque Nacional Iguazú promueva la construcción de pasos de fauna específicos para estas especies.

    ¿Qué cosas concretas se podrían hacer desde el Gobierno para revertir esta situación?

    Si bien sabemos que los pasos de fauna son utilizadoas por la fauna local, todas las estructuras que hemos monitoreado lo demuestran, es necesario complementar estas medidas con otras acciones que tienen que ver con la concientización de los conductores que utilizan las rutas, las velocidades máximas y, el respeto de las normas de seguridad viales. Es un tema muy importante que hay que trabajar tanto desde la conservación de las especies y como desde la seguridad vial. No debemos olvidar que las colisiones con fauna silvestre pueden provocar accidentes graves y comprometer la vida de las personas.

    Otra medida que se puede implementar y mejoraroptimizar, es la fiscalización y las multas. Se puede hacer con radares y cámaras para foto-multas, como ya se han instalado en algunos tramos del parque, y pueden contribuir a que los conductores respeten las velocidades máximas. Pero para que estas acciones funcionen realmente es necesario que estos radares estén homologados y que las multas se cobren a los infractores. Este tipo de medidas basadas en fotomultas han sido reclamadas desde hace años por ambientalistas y técnicos del parque, y es una de las banderas que levanta el grupo Defensores del Yaguareté desde la muerte del cachorro Selva en octubre de 2024.

    Cuando uno va a una velocidad razonable en áreas protegidas, entre 40 y 50 kilómetros por hora, aumentan las probabilidades de que el conductor detecte al animal o que el animal pueda cruzar sin ser atropellado. Los riesgos aumentan en horarios crepusculares y a la noche. Lamentablemente, con tantos años de trabajo de muchas instituciones reclamando acciones en la zona del Parque Iguazú, vemos que todas las medidas que tienen que ver con el cambio de comportamiento de los conductores públicos y privados, no han tenido demasiado éxitos. Llevamos casi 15 años reclamando medidas desde que el primer yaguareté murió atropellado en Misiones. Por eso, insisto en que además de medidas de concientización, se hagan medidas estructurales a largo plazo.

    El año pasado se hizo la campaña “Yo Freno por la Fauna”, del Ministerio de Ecología, IMiBio y Vialidad, con el objetivo de reducir velocidades a 60 km/h en zonas críticas.

    ¿ Qué más se puede hacer para cuidar a la fauna?

    Hay otro tema relacionado al manejo que se hace del bosque en áreas protegidas en torno a las rutas. En muchas de las rutas que atraviesan áreas protegidas, al costado pasan también las líneas de energética energía y de fibra óptica, las cuales necesitan tareas de mantenimiento y limpieza de vegetación. Ese trabajo de limpieza se hace sin los cuidados necesarios en áreas sensibles para la fauna. Un ejemplo de esto es lo que observamos luego del monitoreo que hicimos en la zona de la Ruta Nacional 12 entre el Parque Provincial Península y el límite con el Parque Nacional Iguazú con las alcantarillas: EMSA ha limpiado ese la vegetación en el tendido de alta tensión área con topadoras, ha destruido una importante franja de bosque nativo que era el bosque que permitía a la fauna acercarse hasta las alcantarillas y usarlas como corredores para cruzar la ruta y también han tapado gran parte de esas alcantarillas con tierra y ramas, troncos. Esa situación lo he visto tanto en el Parque Península como en el Parque Federal Campo San Juan y en el Parque Provincial Uruguaí. En todos los casos, afectaron los pasos de fauna existentes, que sabemos que funcionaban. Es un hecho grave preocupante y es necesario resolver para recuperar la funcionalidad de esos pasos de fauna, y es una llamada de atención para que se pongan de acuerdo entre Ecología, Parques Nacionales, EMSA, y las Vialidades, para que cuando se hacen obras de mantenimiento tengan en cuenta la existencia de estas las medidas de mitigación.

    ¿Podemos hablar de cantidad de animales silvestres muertos por atropellamiento de vehículos?

    Es importante tener información estadística de atropellamientos de fauna. Nosotros desde hace varios años lanzamos una iniciativa de ciencia ciudadana, que es lallamada Red Argentina de Monitoreo de Fauna Atropellada (RAMFA), tenemos un sitio web, (www.fauna-atropellada org.ar) y coordinamos una gran red de colaboradores en todo el país para mapear la fauna atropellada en las rutas.

    Es necesario tener muchos más datos para identificar zonas críticas, por eso divulgamos la iniciativa a nivel nacional para sumar voluntarios en la colecta de registros. En algunos tramos de rutas del Parque Nacional Iguazu tenemos miles de registros, esto es gracias al monitoreo a pie (corriendo) que realiza el biólogo Patricio Ramírez Llorens, que trabaja como técnico en el parque. Pero hay muchas rutas de Misiones donde no hay demasiados registros cargados en la red, lo que no significa que no haya atropellamiento de fauna.
    Hay lugares de Misiones donde no se monitorea, hay técnicos de Parques Nacionales que recorren la ruta y cargan sus registros, pero hay zona donde hay menos registros. Tenemos que fomentar estas acciones el monitoreo entre los guardaparques provinciales que son los que están en contacto permanente con esta problemática. Por otro lado, y para poder responder preguntas, como, por ejemplo, sobre si los radares funcionan con para reducir las tasas de atropellamiento, son necesarios estudios sistemáticos, basados en recorridos periódicos y estandarizados, siguiendo un protocolo a metodología para poder comprar comparar antes y después de las medidas. Faltan ese tipo de estudios y se necesitan recursos y personal para implementarlos, pero es la única forma de responder seriamente si disminuyen o no los atropellamientos después de implementar una medida de mitigación.